'Setas de Castilla y León', una marca para garantizar la calidad y la trazabilidad
Ecocultura, la Feria Hispanolusa de Productos Ecológicos de Zamora, acogía este pasado fin de semana la presentación de la marca de garantía 'Setas de Castilla y León', un marchamo que tiene el objetivo de «asegurar un origen rastreable de los hongos, una calidad diferenciada y una identificación hecha por expertos».
En este marco se presentaban también las más de 300.000 hectáreas de la red Micocyl certificadas en producción ecológica para la recolección silvestre, una acreditación que abrirá una nueva oportunidad a las empresas del sector, ya que «podrán comercializar setas silvestres con etiquetado ecológico procedentes de nuestros montes», apunta Montse Ganado, la coordinadora del Programa Micocyl en Castilla y León y responsable de la línea de Micología en Cesefor.La puesta de largo de la nueva marca de calidad es una de las iniciativas promovidas por esta entidad en otoño.
Al igual que otros años, durante los próximos meses extenderá «una programación muy completa» con actividades dirigidas para todos los públicos en la red de acotados para fomentar el conocimiento y el gusto por la micología que incluye tanto cursos básicos para quien empieza o más especializados para quien quiere seguir formándose.
A ellos suma formación en nuevas aplicaciones gastronómicas de las setas silvestres en cocina, salidas al campo, actividades para los más pequeños y cursos de truficultura, entre otros.
Además, participa en las jornadas micológicas que se celebran en los pueblos pertenecientes a la citada red.Entre estas citas, Montse Ganado explica que actualmente están abiertas las inscripciones para el curso gratuito de Experto en truficultura de Arlanzón (Burgos) y para la cuadragésima edición del curso de micología de Velilla del Río Carrión (Palencia), con plazas gratuitas y salidas al campo.
Asimismo, el 17 de octubre habrá una jornada micológica en Montemayor del Río (Salamanca).
Todas estas iniciativas «son una buena excusa para visitar los montes productores de setas y conocer los pueblos que los han cuidado durante generaciones», sostiene.Para la coordinadora del programa Micocyl, que cada vez haya más aficionados a esta práctica «es una buena noticia» porque es un hobby «sano, barato y que se comparte en familia». «Buscar setas obliga a caminar, a menudo campo a través, subiendo y bajando laderas, y apenas notamos el esfuerzo porque la atención está puesta en el suelo.
Respiramos aire limpio, nos da el sol del otoño y dejamos el móvil en el bolsillo».
Por eso anima a la gente a salir al monte, y a «elegir un día de bosque antes que una tarde en un centro comercial», sobre todo «a las familias con niños».
Además, añade, esto «también ayuda a los pueblos, pues quien va a buscar setas come en el bar del pueblo, compra en la tienda o se queda a dormir».
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