La elevada inflación de agosto siembra dudas sobre el mecanismo de contención de precios del Gobierno
Los precios volvieron a escalar en agosto a niveles no vistos desde los estertores de la crisis energética provocada por la invasión de Ucrania. Los combustibles empujaron con fuerza el indicador, que previsiblemente se suavizará en septiembre cuando entre en acción el mecanismo de contención que se aprobó en el escudo anticrisis del Gobierno. Pese a que los datos de julio ya apuntaban a una fuerte subida de los carburantes, la salvaguarda no operará hasta el 1 de septiembre, permitiendo el calentón de agosto según algunos expertos.
El Gobierno diseñó un esquema progresivo de reducción de las bonificaciones del gasóleo de 15 céntimos por litro en julio, a 10 céntimos en agosto y cinco en septiembre. Pero la subida del diésel en julio, por encima del umbral del 15% que fijaba el escudo anticrisis, activó la cláusula de salvaguarda y la ayuda de 20 céntimos por litro, en lugar de los cinco previstos, el próximo mes. Con los datos actuales, la gasolina continuará el plan inicial y solo tendrá cinco céntimos de descuento en septiembre.
“El problema es el desfase temporal del mecanismo”, dice la investigadora de Fedea Judith Arnal. “El dato definitivo de julio no se publicó hasta el 13 de agosto y el decreto vincula ese dato a la rebaja de septiembre. [...] Si el objetivo de la cláusula es reaccionar ante un shock extraordinario de precios, habría sido más coherente diseñar un mecanismo que permitiera intensificar la rebaja ya en agosto, utilizando, si fuera necesario, indicadores de precios disponibles con mayor frecuencia”, apostilla.
Aunque sea el dato de un mes, Arnal recuerda la importancia de este indicador para las revisiones automáticas que tengan agosto como referencia. “Contener antes un shock de precios puede también limitar posteriores efectos de segunda ronda [el contagio de la inflación a otras partes de la economía, como los salarios y sus consecuencias fiscales]. Por eso el buen diseño temporal de estas medidas no es solo una cuestión de protección al consumidor, sino también de eficiencia en el uso de los recursos públicos”, concluye la investigadora del centro de estudios de los principales bancos españoles y otras grandes empresas.
Ángel Talavera, de Oxford Economics, explica que los precios de los carburantes son muy fáciles de anticipar porque se publican a diario. Por eso la cifra de agosto no ha sorprendido del todo al economista, que como otras casas de análisis esperaba que el IPC repuntase hasta el 4,2%, un poco menos de lo que finalmente lo ha hecho. La factura de la electricidad también podría haber aumentado en agosto, añade Talavera, aunque es una variable más difícil de predecir y los detalles no se conocerán hasta el 15 de septiembre, cuando el INE dé todo el detalle de la inflación por componentes.
En la revisión del escudo anticrisis que el Gobierno hizo a finales de junio, dejó fuera la bonificación del IVA a la electricidad, que vuelve a estar en el 21% desde julio. Pero es en la luz, creen algunos analistas, por donde pueden continuar las alzas de precios en otoño.
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