Irene González Roldán, ganadora de la 'MA Competition' de Brujas: «Ha sido como un sueño, pero es una responsabilidad muy grande»
La sevillana, Irene González Roldán, acaba de escribir su nombre en la historia de la música antigua.
La clavecinista sevillana se ha convertido en la primera española en ganar el Primer Premio de la 'MA Competition' de Brujas, uno de los grandes referentes internacionales del género.
El certamen, celebrado desde los años sesenta y con una trayectoria marcada por nombres fundamentales del clave, reunió este año a 62 intérpretes de todo el mundo .
Para González Roldán, el triunfo supone cumplir una de las metas más altas a las que puede aspirar un clavecinista, pero también asumir una nueva responsabilidad: «Ha sido como un sueño, pero en realidad es una responsabilidad también muy grande de seguir haciendo música a un nivel muy alto».El resultado no fue inmediato de asimilar.
Tras imponerse en la final del pasado 6 de agosto, la sevillana reconoce que su primera reacción fue de incredulidad. «No me lo creía, no sabía si se habían equivocado», recuerda.
Después llegó la alegría y, sobre todo, el agradecimiento por haber alcanzado un reconocimiento que, por la propia historia del concurso, adquiere una dimensión especial. «Es un concurso que tiene mucha trayectoria.
Lleva haciéndose desde los años 60 y los ganadores han sido siempre figuras muy importantes en el mundo del clave», explica.
Además, en buena parte de sus ediciones el primer premio ha quedado desierto, lo que convierte cada victoria en un reconocimiento todavía más excepcional.«El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente»Llegar hasta ahí tampoco ha sido únicamente una cuestión musical.
Los 62 participantes de esta edición obligaron a afrontar una competición de máxima exigencia en la que la preparación del repertorio convive con la presión de ser comparada constantemente con otros intérpretes. « Mentalmente es muy exigente , no solo porque se estudia mucho y hay que prepararse bien, sino también a nivel mental el tema de que te estén comparando con otra gente», señala.
Para ella, el proceso exige un trabajo «musical, pero aparte también de tipo más personal, mental y todo esto».A esa presión se sumaba un jurado formado por algunos de los nombres que han marcado la interpretación de la música antigua.
Para González Roldán, tocar ante músicos a los que admira desde su adolescencia fue tan intimidante como privilegiado. «El jurado es gente que llevo admirando desde que soy adolescente, prácticamente», reconoce. «Que me estén escuchando en el concurso me asusta un poco, pero también fue un privilegio para mí el poder hacer música para ellos ».
El miedo, en este caso, convivió con la sensación de estar viviendo una oportunidad extraordinaria.El premio llega, además, acompañado de una nueva responsabilidad.
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