Andújar utiliza en sus campos bisontes para prevenir incendios
La llegada de los bisontes europeos desde Polonia a la finca de El Encinarejo en 2020 era un proyecto ambicioso que ha demostrado ser un acierto.
La apuesta de los propietarios de la finca, Alex y Jessica Hohne, de traer ejemplares de esta especie para su conservación ha seguido avanzando a pasos agigantados con la clara adaptación de estos enormes herbívoros al terreno en las cercanías del Parque Natural Sierra de Andújar.
La muestra más clara de su perfecta integración es que, desde que se asentaran en la zona, la manada ha ido incrementando su número de miembros de manera natural .
Hace 6 años fueron 18 los bisontes que comenzaron una nueva vida en El Encinarejo y, contando con el bisonte que nació la semana pasada, ya hay 25 ejemplares: No será hasta septiembre cuando termine la época de crianza, así que existe la posibilidad de contar con nuevas crías antes de que comience el otoño.
Jessica Hohne destaca que uno de los aspectos más fascinantes ha sido observar cómo la manada ha adaptado su calendario reproductivo para ajustarse mejor al clima local, retrasando dos o tres meses el patrón que tenían cuando vivián en Polonia.
Un cambio con el que se adaptan al ciclo natural de la vegetación mediterránea y que les ayudará a contar con más alimento cuando llegue la época del destete de los retoños.
Desde 2020 la manada ha pasado de 18 a 25 bisontes Jessica HohneLa dueña de la propiedad asegura que los bisontes los ayudan a mantener la finca de forma natural «principalmente de tres maneras: comen, pisotean y abren zonas de vegetación densa.
Su alimentación no se limita únicamente a la hierba; también ramonean otro tipo de vegetación y comen corteza.
Al desplazarse por las zonas más densas, su tamaño y fuerza les permiten abrirse paso entre la vegetación y los árboles, aplastando la hierba y creando claros y caminos naturales».
Hay que tener en cuenta que un bisonte macho puede pesar en torno a 1.000 kilos.
Estos claros, especifica Hohne, son importantes porque hacen que zonas que antes eran muy densas sean más accesibles para animales de menor tamaño , permitiendo que especies como los ciervos puedan entrar y alimentarse de una vegetación a la que, de otro modo, quizá no tendrían acceso.
En denitiva, la manera de vivir y de comer de los bisontes ayuda a reducir y redistribuir la biomasa vegetal en la finca.
En lugar de que la vegetación se vuelva cada vez más densa en determinadas zonas, los bisontes pastan, ramonean, pisotean y rompen físicamente esa vegetación a medida que se desplazan por el terreno.
Lso bisontes pastan, ramonean y crean claros que facilita la extensión de las llamasy Daniel BuronHohne señala que «pudimos comprobar la importancia de esto de primera mano durante el incendio que sufrimos en la finca en 2024.
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