Los robotaxis en Madrid, un pulso entre tecnología acelerada y regulación lenta
Los futuros robotaxis circulan ya en Madrid, aunque en periodo de pruebas y con conductor. Uber, WeRide y Avomo lanzaron a las calles hace una semana una veintena de furgonetas negras repletas de cámaras, sensores y radares con una función clara: recorrer los barrios de una zona delimitada —unos 25 kilómetros cuadrados, entre Alcobendas y Hortaleza— para acumular el máximo de información sobre la señalización, el entorno, el diseño de las carreteras y el comportamiento de otros conductores. Todo ello con el objetivo de que en un futuro no muy lejano una persona pueda solicitar un vehículo no tripulado a través de la aplicación de Uber. Para llegar a ese momento hay un trecho, ya que por ahora, en los ensayos que se están realizando para mapear el terreno, cada automóvil está siendo conducido por una persona. La empresa espera poder comercializar el servicio antes de terminar el año, pero desde la Dirección General de Tráfico (DGT) advierten de que el camino es más largo porque se deben cumplir una serie de medidas para garantizar la seguridad antes de desplegar el servicio al completo.
La alianza empresaria l para que los robotaxis sean una realidad en España se articula a tres bandas: la estadounidense, Uber, que posee su plataforma de movilidad; la china, WeRide, que aporta la tecnología de conducción autónoma, y la española, Avomo (la división de vehículos autónomos de Moove), que gestiona el despliegue y mantenimiento de la flota. Las tres confluyen en un proceso con fases muy pautadas. En este momento, la DGT ha establecido un marco regulador bajo el cual se autorizan y supervisan “pruebas y ensayos de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico general”.
Uber, WeRide y Avomo anunciaron que “se espera que las operaciones comerciales en España comiencen a finales de 2026″. Un portavoz de Uber señala que el lanzamiento de cara a su uso público empezaría en la zona donde están realizando las pruebas, después de una primera fase que sirve para “adaptar la tecnología al terreno”, aunque ya ha habido un trabajo previo. “El modelo lleva meses aprendiendo información sobre las normas de tráfico en España”, destaca el portavoz. Durante los primeros meses, el vehículo llevaría a una persona en el asiento de copiloto para tomar las riendas en caso de emergencia.
En cambio, desde la DGT llaman a la prudencia : como la autorización tiene una validez de dos años, el despliegue puede alargarse todo este tiempo. El subdirector de Movilidad y Tecnología, Juan José Arriola, señala que la obligación de la DGT es garantizar que el vehículo sea seguro para los usuarios “antes de entrar en cualquier fase más avanzada de despliegue”. “Vamos a ser garantistas; ojalá fuese superrápido, pero indudablemente se espera dentro de los dos próximos años”, matiza.
El retraso en el despliegue también se debe a que la regulación llega más tarde que la tecnología. En este sentido, Arriola recuerda que, para que los vehículos autónomos circulen una vez superado el régimen de pruebas, deben homologarse, y la normativa europea que regula esta materia no entrará en vigor hasta enero de 2027.
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