Palas y picos para la nueva fiebre
Seguramente has escuchado hablar de los 49ers.
Aunque no seas aficionado al futbol americano, probablemente reconoces el nombre del equipo de San Francisco.
Lo que quizá no todos recuerdan es que ese 49 no nació en un estadio.
Nació con la fiebre del oro.
En enero de 1848, James Marshall trabajaba en la construcción de un aserradero para John Sutter en California.
Mientras inspeccionaba el canal encontró unas pequeñas partículas brillantes.
Era oro.
Intentaron mantener el descubrimiento en secreto… No funcionó.
La noticia corrió como fuego en pólvora y para 1849 miles de personas viajaban hacia California buscando fortuna.
Fueron tantos que terminaron siendo conocidos como los Forty-Niners.
Casi un siglo después, un equipo de futbol americano tomaría prestado el nombre.
Mientras miles corrían hacia las minas soñando con encontrar una pepita que les cambiara la vida, hubo otros que entendieron que la riqueza generada por la fiebre no estaba solamente debajo de la tierra.
También estaba en resolver los problemas que aparecían alrededor de ella.
Samuel Brannan fue uno de los grandes promotores de la misma fiebre del oro, pero su verdadero negocio se desarrolló comercializando las palas, picos y otras herramientas necesarias para la minería.
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