Afores: la lupa llegó al promotor, pero el negocio sigue con grietas
Tras los cambios aprobados para incrementar las aportaciones de las Afores, el dinero administrado por estas figuras representará pronto uno de los montos más importantes para el sistema financiero.
Incluso se estima por encima de lo que los bancos pudieran tener bajo su resguardo en unos años, pero más allá de ello, hoy hay casi 9 billones de pesos administrados, por lo que también hay incentivos para vender, traspasar y mover cuentas, y obviamente, retirar el dinero por algún apuro económico.
Por eso la nueva regulación de la Consar que tiene al frente a Julio César Cervantes Parra toca directamente uno de los puntos más sensibles del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR): cómo se captan y conservan los clientes y que en años anteriores, era un incentivo perverso para cobrar comisiones por el cambio que se realizaba de Afore, incluso algunos sin autorizaciones, lo que se ha ido frenando.
Ahora, los cambios del pasado 10 de septiembre, publicados en el Diario Oficial de la Federación para agentes promotores de las Afores, tiene incluido el Observador de Integridad y Malas Prácticas, que comenzará a operar el primer día hábil de enero de 2027 y tendrá, entre otras funciones, recibir denuncias anónimas, elaborar dictámenes mensuales e informes trimestrales y detectar patrones de conducta que puedan perjudicar a los trabajadores.
Un oficial de cumplimiento, como en las prácticas de prevención de Lavado de Dinero, pero ahora de protección al trabajador.
La responsabilidad de que esto funcione está en la Consar, encabezada por Cervantes Parra y es donde el mercado ha puesto el ojo, porque el regulador no sólo está mirando al asesor que hace el trámite; está intentando poner bajo vigilancia los incentivos comerciales de las propias administradoras.
La vigilancia y la información serán clave ante acusaciones de falsificación de información, uso indebido de datos, operaciones sin consentimiento y esquemas de remuneración que pueden empujar a los asesores a privilegiar volumen sobre calidad.
Ahora esta figura o viene ayudar o se convierte en un accesorio más, y con ello, más carga administrativa para las Afores.
Y mientras la regulación aprieta, el tamaño del negocio sigue creciendo, ya que al cierre de julio, las Afores administraban 8.965 billones de pesos, según cifras de la propia Consar.
Profuturo, XXI-Banorte, Banamex y SURA concentran una parte importante de esos recursos, lo que vuelve todavía más relevante la competencia por cada cuenta.
Porque en ese entorno, sigue habiendo cambios pendientes, como el retiro por desempleo, en donde ya la Cámara de Diputados aprobó modificar el artículo 191 de la Ley del Seguro Social para dificultar la manipulación del salario base de cotización.
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