El imperio del todo incluido
En Cancún aterrizó el vuelo 404 del Sueño Americano.
Bajaron doscientas almas color langosta prematura, armadas con sandalias tácticas, vasos térmicos del tamaño de extintores y convicción inquebrantable.
México es parque temático construido exclusivamente para vacaciones.
El primero en descender fue Bob, gerente regional de algo.
Había llegado dispuesto a vivir la auténtica experiencia mexicana.
Por eso se hospedó en un resort donde el personal hablaba inglés mejor que él, el desayuno incluía hot cakes de Illinois y la música ambiente era una versión tropical de Sweet Home Alabama.
Bob declaraba amar la cultura mexicana.
Nunca salió del hotel.
A tres camastros de distancia descansaba Brenda, veterana de veinte temporadas de spring break.
Había venido a conectarse con las raíces latinas.
Resultaron estar localizadas entre la barra libre y una piscina con forma de riñón.
Cada tarde preguntaba dónde podía encontrar comida auténtica mexicana.
Por las noches terminaba cenando hamburguesas.
Fenómeno antropológico fascinante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).