Por qué la desorientación súbita en adultos mayores puede ser indicio de una urgencia médica, según una experta
La confusión repentina en una persona mayor suele vincularse enseguida con la demencia , pero esa interpretación puede retrasar la respuesta ante un cuadro que requiere atención rápida.
En un escenario marcado por el envejecimiento poblacional y por internaciones frecuentes por problemas agudos, diferenciar un deterioro progresivo de una alteración súbita del estado mental tiene consecuencias concretas para familias, cuidadores y equipos de salud.
La importancia de esa distinción radica en que ambos cuadros pueden mostrar signos parecidos , como desorientación , fallas de memoria o cambios de conducta , aunque no tengan la misma evolución ni la misma urgencia clínica.
En un artículo de Cleveland Clinic , Heather Torbic , farmacéutica de unidad de cuidados intensivos , explicó que el delirio aparece de forma súbita, mientras que la demencia se desarrolla de manera prolongada y progresiva.
Un cambio que aparece en horas vs. un deterioro de años Según explicó Torbic, una de las diferencias más útiles entre delirio y demencia es la velocidad con que aparecen los síntomas .
El delirio puede comenzar en pocas horas o en uno o dos días , con cambios que varían durante la jornada.
Por eso, una persona puede mostrarse lúcida en un momento y poco después aparecer desorientada , distraída o con dificultades para sostener una conversación .
En la demencia, en cambio, el deterioro suele avanzar de forma gradual a lo largo de meses o años y termina afectando la vida cotidiana .
Torbic indicó que, en las etapas iniciales, la atención suele mantenerse más estable que en el delirio.
Esa diferencia también aparece en un estudio publicado en Seminars in Neurology , que define al delirio como una confusión aguda y a la demencia como una pérdida progresiva de capacidades cognitivas .
Un punto crítico, una causa aguda y la chance de revertirse Torbic explicó que el delirio suele tener un desencadenante identificable y aparece con frecuencia en personas internadas , sobre todo en unidades de cuidados intensivos .
El artículo señala además que el riesgo aumenta con las hospitalizaciones prolongadas y que, cuando surge este cuadro, el equipo de salud busca una causa concreta que pueda tratarse.
Esa diferencia es importante porque, según remarcó la especialista, el delirio a menudo puede revertirse si se corrige el problema de base , mientras que la demencia se asocia con cambios persistentes en el cerebro y no se resuelve de la misma manera.
La revisión coincide en que distinguir entre ambos cuadros es clave para orientar la evaluación , la prevención y el tipo de atención que necesita cada paciente.
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