El cuaderno y el Excel ya no le alcanzan al comercio mexicano
Durante mucho tiempo, llevar un comercio en México cupo en una libreta y, con suerte, en una hoja de Excel.
Esa época quedó atrás, y quien más la empujó fue el propio cliente.
Hoy el comprador espera encontrar lo que busca, que lo atiendan rápido y poder pagar como se le dé la gana, y castiga sin miramientos cuando algo de eso falla.
Cuando un producto no está en el estante, nueve de cada 10 compradores no esperan a que el negocio lo reponga y se van con la competencia, según NielsenIQ; casi uno de cada 10 no vuelve nunca más a esa tienda.
Cumplir con esa exigencia convirtió la trastienda en una operación que dejó de ser sencilla.
Un comercio que funciona bien maneja hoy cientos de productos distintos, y los de mayor movimiento pasan de las 1,500 referencias.
Detrás del mostrador conviven decenas de proveedores que entran mercancía con precios y plazos que rara vez coinciden, listas de precios separadas para quien compra al menudeo y quien compra por mayoreo, y con frecuencia más de una sucursal que coordinar.
Lo conoce de cerca Pulpos , un sistema de gestión con punto de venta para comercios en México, presente en miles de negocios: en su operación diaria, esa complejidad aparece todos los días en tiendas que desde la banqueta parecen de lo más simples.
Basta mirar una jornada cualquiera para entenderlo.
Entran tres proveedores con el mismo producto a tres costos distintos, un par de empleados mueven cajas del almacén al mostrador sin anotarlo, un cliente pide su precio de mayoreo mientras otro paga al menudeo, y al bajar la cortina nadie sabe con certeza qué quedó en existencia.
Esa es la operación real de miles de negocios que, vistos desde afuera, parecen sencillos de llevar.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).