Del perfume único a la mezcla personalizada: la nueva revolución olfativa de los jóvenes
Oler siempre igual ha dejado de ser un símbolo de elegancia. Para las generaciones más jóvenes, se ha convertido más bien en una muestra de conformismo. En un mundo donde todo se fabrica en masa, salir a la calle y notar que llevas el mismo perfume de diseñador que otras tres personas en el vagón del metro se considera casi un error de estilo.
Por eso, la idea del “perfume de firma” (ese único frasco que usar a diario durante años) está desapareciendo. Hoy, los jóvenes aficionados a la cosmética prefieren huir de los aromas monótonos y comunes y apostar por la creatividad.
La solución no pasa por comprar fragancias más caras, sino por experimentar en casa. Es una tendencia que arrasa en redes sociales con términos como el “perfume layering” (mezclar diferentes fragancias por capas) o el “smellmaxxing” (buscar el mejor olor personal posible).
El objetivo es crear un aroma propio y difícil de copiar combinando cremas corporales con aromas, aceites concentrados , perfumes de marcas menos conocidas y brumas ligeras en un orden específico. De esta manera, consiguen un olor personalizado que cambia a lo largo del día y que resulta casi imposible de imitar.
Esta tendencia va más allá de una simple moda de internet. Un estudio de la multinacional Unilever revela que el 64% de los jóvenes de la Generación Z pagaría más por un artículo solo por su olor, frente al 47% de la población adulta.
Este entusiasmo explica que casi uno de cada tres jóvenes (el 29%) admita sumarse activamente a modas digitales como el “smellmaxxing”. Y el uso diario también demuestra este cambio de hábitos.
Según datos de mercado publicados por Momo Advisors, el 83% de los jóvenes de esta generación utiliza fragancias de forma habitual, y un 73% se las aplica al menos tres o más veces por semana. Así, el perfume ya no se reserva solo para salir de noche o para citas especiales.
Un interés que implica también un desembolso importante: según la plataforma Scento, los jóvenes de la Generación Z gastan una media de 204 euros al año en este tipo de productos y suelen tener entre 8 y 12 aromas distintos en casa, una cifra muy superior a las 2 o 3 fragancias que suelen conservar los Baby Boomers.
Vivek Sirohi, director de la división de fragancias de Unilever, explica que “para la Generación Z, la fragancia no consiste solo en oler bien: se ha convertido en parte de cómo se expresan, al igual que la moda o la música. Mezclan, superponen y eligen aromas que reflejan quiénes son y qué les importa”.
En esa misma línea, Bharat Arora, directivo de la firma Sachee Fragrances, destacó para Daily Hunt que “es un cambio fundamental en la forma en que se entiende y experimenta la fragancia: entre la Generación Z, el aroma se define cada vez más por el contexto, adaptándose al estado de ánimo, al entorno e incluso a las influencias digitales”.
Mezclar perfumes puede parecer un juego al azar, pero quienes lo hacen en serio saben que requiere cierta técnica.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).