Inzunza, de prócer a apestado
Lo que es la kafkiana vida política mexicana.
Enrique Inzunza Cázarez pasó, en cuestión de semanas, de ser uno de los personajes más poderosos de Sinaloa y aspirante aventajado de Morena a la gubernatura, a convertirse en un auténtico problema político para sus compañeros de partido.
El senador sinaloense, señalado por autoridades estadounidenses dentro de las investigaciones que alcanzan a personajes políticos de aquella entidad por presuntos vínculos con el crimen organizado, enfrenta ahora algo que en política puede resultar incluso más devastador que una acusación judicial: el abandono de los suyos.
Hasta antes de que Rubén Rocha Moya pidiera licencia por primera vez, hace 113 días, Inzunza aparecía en primera fila de la sucesión sinaloense.
Tenía estructura, relaciones políticas, cercanía con el gobernador y una posición privilegiada desde el Senado para construir su candidatura.
Era, para decirlo coloquialmente, uno de los favoritos del régimen estatal para prolongar el dominio morenista en Sinaloa.
Hoy ocurre exactamente lo contrario.
Sus propios correligionarios preferirían que solicite licencia, que no aparezca en la plenaria del grupo parlamentario de Morena prevista para el próximo 30 de agosto y, mucho menos, que ocupe su escaño durante el arranque del periodo ordinario de sesiones del Congreso el 1 de septiembre.
Nadie quiere la fotografía, nadie quiere compartir tribuna y pocos parecen dispuestos a pagar el costo político de defender públicamente al senador sinaloense.
De héroe a apestado.
Así de rápido funciona la política cuando el poder comienza a abandonar a quienes hasta ayer parecían intocables.
La rebelión contra la presidenta Sheinbaum está pasando factura.
Para nadie en Sinaloa resultaban desconocidas las versiones y señalamientos que durante años circularon alrededor de personajes del grupo político encabezado por Rocha Moya.
Sin embargo, mientras existió protección política, prácticamente nadie dentro de Morena levantó la voz.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.