Compraron un rancho ganadero desértico en 1999: dos décadas después, plantaron 2 millones de árboles y resucitaron un ecosistema amazónico completo
Cuando Sebastião Salgado regresó a la finca donde había pasado parte de su infancia, encontró un paisaje que difícilmente habría reconocido.
El bosque prácticamente había desaparecido y décadas de ganadería habían dejado el terreno cubierto de pastizales, con suelo degradado y problemas de erosión y agua.
Salgado y su esposa, Lélia Deluiz Wanick Salgado, decidieron intentar recuperar aquel paisaje.
En 1998 fundaron el Instituto Terra y comenzaron a restaurar la antigua Fazenda Bulcão, en Aimorés, Minas Gerais, dentro de la cuenca del río Doce , y el primer paso llegó durante la temporada de lluvias de 1999-2000: con ayuda de estudiantes, voluntarios y colaboradores plantaron alrededor de 10,000 árboles.
Casi tres décadas después, el Instituto Terra reporta más de 3 millones de árboles plantados, más de 230 especies de animales y una reserva donde volvieron a crecer árboles nativos de la Mata Atlántica, pero la parte más interesante de esta historia no es cuántos árboles consiguieron plantar, es lo que ocurrió después. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} La tierra ya no se parecía al bosque que alguna vez fue La Fazenda Bulcão está en una región que originalmente formaba parte de la Mata Atlántica .
Cuando comenzó el proyecto, el terreno estaba muy degradado después de décadas de actividad ganadera .
El problema no era simplemente que faltaran árboles; también había que recuperar las condiciones que permiten que un bosque exista: suelo, agua, vegetación nativa y espacios donde otras especies puedan volver a establecerse.
La restauración comenzó en 1998 y la antigua finca recibió el reconocimiento como Reserva Particular del Patrimonio Natural (RPPN), con el compromiso de recuperar el área.
El sitio administra alrededor de 710 hectáreas, de las cuales unas 608 fueron declaradas RPPN.
Eso convirtió a la Fazenda Bulcão en algo más que una propiedad familiar, en un experimento a escala real para responder una pregunta bastante complicada: ¿Puede un terreno que pasó décadas degradándose volver a comportarse como un ecosistema? Primero tuvieron que descubrir a qué bosque debía regresar En la temporada de lluvias de 1999-2000 llegaron las primeras 10,000 plantas, pero plantar árboles no era tan sencillo como hacer agujeros en el suelo y esperar.
El equipo necesitaba especies nativas de la Mata Atlántica y comenzó a recolectar semillas de fragmentos de bosque que todavía sobrevivían en la región.
Con el tiempo, el vivero del Instituto Terra se convirtió en una pieza fundamental del proyecto.
Actualmente, sus recolectores pueden desplazarse hasta unos 200 kilómetros para encontrar semillas de especies nativas que después se utilizan en los proyectos de restauración.
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