Matan a la gallina de los huevos de oro
El gobierno de la 4T se ha ocupado de dañar la industria turística con malas decisiones que van desde desaparecer el Consejo de Promoción Turística, el aeropuerto de Texcoco, incorporar al servicio público, en particular al sector turístico, a pésimos servidores públicos y, en general, al soslayar a los prestadores de servicios turísticos.
En su desesperación por obtener mayores recursos para financiar un presupuesto cada vez más rígido, el gobierno federal corre el riesgo de cometer uno de los errores fiscales más elementales: cobrar tanto a una actividad productiva que termine inhibiéndola.
Eso es precisamente lo que puede ocurrir con el turismo internacional con los incrementos contenidos en la Ley Federal de Derechos para 2027.
La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que plantea elevar de 983 a mil 334.80 pesos —que podría bajar a mil 158 pesos— el derecho que pagan los visitantes extranjeros sin permiso para llevar a cabo actividades remuneradas, es decir, un incremento cercano al 36 por ciento.
No se trata de un ajuste menor ni de una simple actualización inflacionaria.
Es un aumento considerable aplicado precisamente a una de las actividades que mayores divisas, empleos e inversión genera para México.
Lo más absurdo es que esos recursos irían al Tren Maya y a otros elefantes blancos que representan una tremenda carga al fisco.
La decisión resulta todavía más cuestionable porque llega cuando algunos de los principales destinos turísticos nacionales enfrentan problemas que deterioran su competitividad.
Cancún y la Riviera Maya, joyas de la corona turística mexicana, padecen los efectos del sargazo, problemas de inseguridad, elevados costos de transportación, abusos contra visitantes y deficiencias en servicios e infraestructura.
El cinturón de sargazo del Atlántico alcanzó niveles récord durante 2026 y México se encuentra entre los países particularmente afectados.
En lugar de atacar esos problemas para hacer más competitivo al Caribe mexicano frente a República Dominicana, Jamaica, Bahamas, Aruba y otros destinos de la región, desde Hacienda se opta por aumentar la factura de entrada.
La lógica recaudatoria parece sencilla: si millones de extranjeros visitan México, cobremos más por cada uno de ellos y obtendremos mayores ingresos.
El problema es que el turismo no funciona en una burbuja.
El viajero internacional compara precios de boletos, hospedaje, impuestos, seguridad, calidad de las playas, conectividad aérea y servicios antes de decidir dónde pasar sus vacaciones.
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