Tras el rastro de Historia eclesiástica indiana
La fascinación del historiador, filólogo, bibliógrafo y editor Joaquín García Icazbalceta por el siglo XVI, que se dio cuenta pronto que era la centuria más importante de la historia de México, lo llevó a convertirse en gran coleccionista de documentos del siglo XVI, entre ellos la Historia eclesiástica indiana , de Fray Jerónimo de Mendieta , una de las fuentes fundamentales para estudiar la evangelización y los primeros años de la sociedad novohispana, y que García Icazbalceta rastreó por años, hasta dar con un manuscrito que vendían en Madrid y que compró, estudió y editó en 1870.
El historiador Rodrigo Martínez Baracs , 150 años después de la publicación de esa gran obra, ha reconstruido la historia editorial de Historia eclesiástica indiana, que comparte con EL UNIVERSAL y que forma parte de una de las muchas historias editoriales de obras recuperadas y estudiadas por García Icazbalceta, que contará en el segundo de los tres tomos de la biografía intelectual del filólogo y bibliógrafo.
“La historia fue más o menos así.
La versión que conocemos de la Historia eclesiástica indiana, de Mendieta, él la estuvo trabajando hasta 1596 y la mandó a España con la intención de que se publicara.
Pero no se publicó porque era muy radical, era muy favorable a los indios.
Él se escandalizaba mucho por la explotación a la que estaban sometidos los indios en esa segunda mitad del siglo XVI ”, dice Martínez Baracs, y agrega que el relato que hacía Mendieta era de un estilo tan radical como el que usó fray Bartolomé de las Casas , por eso la obra no se publicó.
Lee también Programación del Festival Internacional Cervantino llegará a los estados Luego otro fraile franciscano, Juan de Domaikia, en 1611 pasó a limpió la obra, le puso ilustraciones y la preparó para ser editada, pero tampoco lo logró, sin embargo, es el manuscrito que llegó a manos de García Icazbalceta en 1863, la edición que estudió y editó y que ha llegado a nuestros días a través de la edición de Porrúa.
Martínez Baracs cuenta que hay otro manuscrito distinto de Historia eclesiástica indiana, porque Mendieta una vez que manda su manuscrito, ya en limpio, a España, para que se publique, a partir de 1596 “lo sigue trabajando con sus mismas ideas radicales de defensa de los indios, y va a seguir corrigiendo y mejorando su manuscrito hasta su fallecimiento, y antes de morir él se lo va a dar a un discípulo suyo, otro fraile franciscano muy prolífico, fray Juan Bautista Viseo, para que le haga el favor de publicarlo”, dice.
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