El legado de las señales
En política, las decisiones importantes rara vez terminan en el nombre de quien resulta elegido.
También producen símbolos, fijan precedentes y, sobre todo, mandan señales.
Por eso la definición de quién habrá de coordinar la defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua rebasa desde hace tiempo la competencia entre dos aspirantes.
Morena está a punto de decidir también qué tipo de trayectoria quiere premiar y qué camino quiere mostrarles a quienes vienen detrás.
La pregunta, entonces, no debería ser solamente quién encabeza una encuesta.
También debería ser: ¿qué mensaje quieren dejar Citlalli Hernández y Ariadna Montiel con la decisión que finalmente adopten en Chihuahua? ¿Qué van a decirle a quienes llevan años recorriendo colonias, organizando comités, tocando puertas, compitiendo electoralmente y construyendo una trayectoria propia? Porque en Chihuahua están frente a dos historias políticas muy diferentes.
Una es la de alguien que ha competido, perdido, ganado, gobernado y vuelto a someterse al juicio de las urnas.
Cruz Pérez Cuéllar puede gustar o no.
Tiene una larga trayectoria y, precisamente por tenerla, también carga episodios de su pasado que sus adversarios le recuerdan cada vez que pueden.
Es legítimo que así sea.
Pero también existe un dato imposible de borrar: su fuerza política actual no nació ayer ni depende exclusivamente de la voluntad de una figura nacional.
Ha construido una base propia, ganó Juárez y volvió a ganarlo.
Tiene votos, territorio y estructura.
La otra historia es distinta.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.