Del molde al ring; la familia que convirtió su pasión por los juguetes de lucha libre en un legado
La lucha libre es patrimonio intangible, popular y cultural de la Ciudad de México; además, es parte fundamental y sustento principal de muchas familias mexicanas, no solo por los gladiadores, sus equipos o máscaras, sino también por los juguetes .
En el marco del Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional, EL UNIVERSAL visitó el taller del escultor Mario González , en donde se fabricó el emblemático juguete de “ El Santo ” y la primera colección de luchadores de juguete .
Este patrimonio es continuado por su hijo Fernando González Galicia , de 70 años, y recientemente evolucionó al tener su primer gladiador de carne y hueso, su sobrino Dark Steel , quien es luchador profesional.
“Para mí es un orgullo saber que tengo a alguien en la familia que es tan importante para este hermoso deporte y saber que quiero continuar haciendo esto”, mencionó Dark Steel .
Así nacieron los primeros juguetes de lucha libre De acuerdo con Fernando, su padre era escultor de madera; trabajó en una fábrica de figuras de plomo y posteriormente trabajó con su padrastro haciendo composturas y figuras en plástico de todo tipo.
“Las primeras figuras de lucha son de los años 52; la primera colección tuvo a El Santo , Blue Demon , Rayo de Jalisco, Cavernario Galindo, Black Shadow, Dorrel Dixon, Karloff Lagarde, René “Copetes” Guajardo, Wolf Rubinsky y Mil Máscaras ”, señaló Galicia.
Actualmente, la fabricación de estos muñecos es con una máquina, moldes de zamak y polietileno, pero inicialmente los primeros materiales en emplear fueron madera, yeso y aluminio.
Fernando mencionó que, para captar las características de cada luchador, entre Mario Gonzáles y otro de sus compañeros artesanos utilizaron las fotografías de cada uno, por lo que cuentan con una colección de 150 muñecos solo de figuras de lucha libre .
También comentó que, tras la creación de dichos juguetes, su padre tuvo una estrecha relación con “ El Cavernario ”, quien visitaba frecuentemente el taller para pedir su muñeco, además de que los hijos de El Santo mencionaban en entrevistas que le gustó mucho su juguete.
Además, mencionó que “no hemos tenido problemas con propiedad intelectual debido a que solo fueron acuerdos de palabra”, es decir, que con varios luchadores tenían su consentimiento para producir su figura sin un acuerdo escrito.
De acuerdo con Galicia, el costo de producir cada figura sin pintar es de aproximadamente 10 pesos y su venta principal es por medio de internet, por lo que dichas figuras han llegado hasta España, Japón, China y Europa.
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