Pachuco, cholos y chundos, chichifos y malafachas
Suena La Maldita Vecindad desde una bocina portátil en la esquina de Balderas y Juárez, mientras doña Remedios, vendedora de tamales oaxaqueños, mira su teléfono como quien contempla un cadáver tibio.
La pantalla dice sin servicio.
El apocalipsis llegó sin trompetas.
Con un mensaje de texto previo, ignorado con la misma elegancia con la cual se pasan las multas de tránsito.
Son las 72 horas posteriores al 15 de agosto de 2026.
El primer apagón telefónico masivo en la historia de México se ejecuta con la precisión de un verdugo puntual.
Según Xataka México, de los 14 millones de líneas terminadas en 0, apenas 7.5 millones, el 53.6% completaron el registro ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones.
El resto, más de 6 millones de números, flotan ahora en el limbo digital, suspendidos, muertos en vida, fantasmas de silicio.
Los terminados en 1 ya sienten el aliento del verdugo en la nuca: tienen hasta el 31 de agosto.
Un gran circo, eso es la ciudad canta Roco desde la bocina de don Filemón, taxista de aplicación o más bien, ex taxista de aplicación, porque sin celular no hay aplicación, y sin aplicación no hay pasajero, y sin pasajero no hay para el gas.
Mire, joven me dice don Filemón, recargado en su versa color esperanza muerta, yo no me registré porque no confío.
Punto.
Mi CURP es mía, mi número es mío, y el gobierno no tiene por qué saber con quién hablo ni a qué hora.
Esto es vigilancia disfrazada de seguridad.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).