Estabilidad entre China y Estados Unidos sin confianza
Por Minghao Zhao, Project Syndicate.
PEKÍN- En la reciente cumbre entre el presidente de EE.
UU., Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, el principal objetivo de China era evitar que las tensiones se agravaran aún más.
Desde esa perspectiva, fue un éxito en gran medida.
El resultado más importante fue el compromiso conjunto de construir una «relación constructiva entre China y EE.
UU. basada en la estabilidad estratégica, el respeto, la equidad y la reciprocidad».
El reto ahora es ponerse de acuerdo sobre lo que eso significa.
La Administración Trump interpretó la frase como una posible apertura a unas conversaciones trilaterales sobre control de armamento en las que participaran Estados Unidos, Rusia y China.
Pero China parece mucho menos entusiasmada con esa perspectiva.
En lo que ambas partes parecen estar de acuerdo es en que la comunicación regular a nivel de líderes es la única garantía fiable contra una escalada accidental.
Trump y Xi se han comprometido a reunirse de nuevo en noviembre en la cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen y en la cumbre del G-20 en Miami en diciembre.
Cuatro cumbres en un mismo año natural, incluidas tres en cuatro meses, supondrían un récord en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y China.
Al mismo tiempo, la prórroga de dos meses de la tregua comercial, mucho más breve de lo que muchos habían previsto, puso de relieve la desconfianza mutua que ha lastrado la relación sino-estadounidense desde el primer mandato de Trump.
Este plazo de dos meses es, en la práctica, un período de observación del cumplimiento, durante el cual ambas partes «revisarán, evaluarán y considerarán» sus próximos pasos: un acuerdo diseñado para posponer la confrontación, no para resolver sus causas subyacentes.
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