TP-Link ofreció invertir USD 1.000 millones para fabricar routers en Mississippi tras bloqueo de Estados Unidos
El gobierno de Estados Unidos bloqueó la importación de los nuevos routers Wi-Fi 8 de TP-Link, acusada de tener vínculos con China, lo que llevó a la empresa a anunciar una inversión cercana a USD 1.000 millones para fabricarlos en Mississippi.
TP-Link firmó esta semana una carta de intención con el fabricante estadounidense Key Tronic para ensamblar sus routers en Corinth, Mississippi, y podría comenzar a producirlos “tan pronto como el año próximo”.
Según una carta que la compañía envió a la Comisión Federal de Comunicaciones, el regulador de telecomunicaciones de Estados Unidos, el proyecto crearía “cientos” de empleos en investigación, manufactura y construcción durante los próximos cuatro años .
“Si ven lo que hacemos con los productos en Vietnam, tienen componentes crudos que entran y productos terminados, probados y empaquetados que salen”, dijo Steve Kovsky, director de asuntos corporativos de TP-Link, a The Verge.
Según Kovsky, la planta en Mississippi replicaría procesos como el montaje de superficie y el moldeado por inyección de plástico.
La inversión, sin embargo, depende de que la Comisión Federal de Comunicaciones le otorgue a TP-Link una exención conocida como “aprobación condicional”, que le permitiría seguir vendiendo sus productos pese a la prohibición.
Kovsky no precisó cuándo la empresa solicitó esa exención ni cuándo espera una respuesta.
Una exención que la competencia ya obtuvo La prohibición surgió de una orden del gobierno de Donald Trump contra routers fabricados en el extranjero por razones de seguridad.
Competidores como Netgear y Asus, que también ensamblan sus equipos en Asia, ya recibieron exenciones generales, algo que TP-Link todavía no logró.
Cinco estados demandaron a TP-Link por sus supuestos vínculos con China y otros pidieron directamente a la Comisión Federal de Comunicaciones que no le conceda la exención, al considerar que la empresa domina el mercado de routers de consumo y que sus productos representan un riesgo de seguridad para los hogares.
Kovsky rechazó esas acusaciones y dijo que la participación de mercado de la empresa ronda entre el 9% y el 10%.
“No vendemos datos de usuarios ni los compartimos con ningún gobierno, nunca.
No permitimos puertas traseras en nuestros productos”, afirmó el ejecutivo.
El componente que falta Aun fabricando los routers en Estados Unidos , TP-Link necesitaría igualmente la exención por un motivo técnico: aunque compra sus chips a empresas estadounidenses como Qualcomm y Broadcom, esas compañías no los producen dentro del país.
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