Electrolitos o agua: cuándo alcanza con la hidratación habitual y en qué casos conviene recurrir a bebidas o sales específicas
En la mayoría de las personas, la dieta cubre las necesidades diarias de sodio, potasio, cloruro, calcio y magnesio.
Sumar electrolitos de forma rutinaria no tiene beneficios demostrados cuando no hay pérdidas importantes de líquidos.
El escenario cambia cuando el ejercicio supera la hora , sobre todo en ambientes calurosos o húmedos.
También cambia ante cuadros de diarrea, en los que la OMS y Unicef recomiendan sales de rehidratación oral y no bebidas deportivas.
Electrolitos: minerales que el cuerpo utiliza para regular funciones básicas El término reúne minerales con carga eléctrica disueltos en los líquidos corporales.
Entre ellos están el sodio , potasio, cloruro, calcio y magnesio .
Su concentración influye en el balance de agua dentro y fuera de las células, la transmisión de impulsos nerviosos y contracción muscular.
La pérdida de agua no implica siempre una alteración que requiera productos con electrolitos.
La necesidad depende de la duración e intensidad del ejercicio, temperatura, cantidad de sudor y estado de salud de cada persona.
Una revisión del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos sobre la deshidratación en adultos señala que el abordaje busca corregir el desequilibrio de líquidos y minerales.
Con seguimiento clínico cuando el cuadro lo amerita.
En condiciones cotidianas, los alimentos aportan estos nutrientes.
El sodio y cloruro se encuentran principalmente en la sal y alimentos preparados.
El potasio está presente, entre otros, en frutas, verduras y legumbres.
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