Guía de la elección intermedia de Estados Unidos de América
Se les llama elecciones intermedias porque caen a la mitad del mandato presidencial de cuatro años.
La Constitución de 1787 dispuso que los representantes duren dos años, de modo que la Cámara entera se somete al voto con esa frecuencia, y que los senadores duren seis, renovándose por tercios.
Este año corresponden 33 asientos del Senado, más dos elecciones especiales en Ohio y Florida para cubrir los que dejaron el vicepresidente Vance y el secretario de Estado Rubio.
El diseño es deliberado: una cámara cercana al humor del momento y otra protegida de él.
Cada cámara tiene facultades propias.
En la de Representantes nacen las leyes de ingresos, y la mayoría decide qué se vota, qué se investiga y a quién se cita a comparecer.
El Senado confirma a jueces, embajadores y secretarios, ratifica tratados y exige en la práctica 60 votos para aprobar casi cualquier ley, por la regla que permite a la minoría prolongar el debate.
Quien controla una sola cámara no gobierna, pero puede impedir que el otro lo haga a solas.
La historia de estas elecciones es notablemente regular.
El partido del presidente ha perdido escaños en la Cámara en 13 de las últimas 15 intermedias, y en el Senado en nueve.
Le ocurrió a Obama en 2010, a Trump en 2018 y a Biden en 2022.
El elector de oposición acude con más ánimo que el satisfecho, y una parte del electorado independiente usa la mitad del mandato para equilibrar el poder.
Un país fundado sobre la desconfianza hacia el poder concentrado tiende a repartirlo cada dos años.
Los datos de hoy siguen esa pauta.
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