Estados Unidos quiere llenar el océano de submarinos que no necesitan tripulación: ya tiene una fábrica para producir 200 al año
Imagina estar frente a la costa y saber que, a varios cientos de metros bajo el agua, decenas de pequeños vehículos avanzan en silencio.
No llevan marineros, no necesitan un capitán a bordo y tampoco tienen que regresar cada noche a un puerto .
Algunos podrían estar buscando minas, otros mapeando el fondo marino y otros simplemente vigilando qué ocurre alrededor; ahora imagina que no son decenas, sino cientos.
Estados Unidos está construyendo una infraestructura para producir hasta 200 vehículos submarinos autónomos al año, máquinas capaces de pasar días bajo el agua sin tripulación y pensadas para convertir el océano en un enorme espacio de vigilancia automatizada.
La idea no es reemplazar a los grandes submarinos nucleares, sino hacer algo diferente: poner en el agua muchas máquinas pequeñas capaces de realizar tareas que hasta ahora requerían un barco, un submarino tripulado o una persona en una zona potencialmente peligrosa .
Y ya existe un lugar donde fabricarlas. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} No son submarinos en miniatura: son robots bajo el agua La empresa estadounidense Anduril está construyendo en Rhode Island una instalación dedicada a fabricar vehículos autónomos a gran escala.
Su objetivo es alcanzar una capacidad de hasta 200 unidades al año del Dive-LD , un vehículo submarino autónomo que puede operar sin personas a bordo.
El número llama la atención porque estamos acostumbrados a pensar en los submarinos como enormes máquinas tripuladas, complejas y costosas.
El Dive-LD pertenece a una categoría completamente diferente: mide unos 5.8 metros de largo, puede alcanzar profundidades de hasta seis mil metros y permanecer hasta unos 10 días bajo el agua , de acuerdo con las especificaciones de Anduril.
En lugar de una tripulación, lleva sensores, sistemas de navegación y diferentes cargas útiles que pueden adaptarse a cada misión.
En esencia, es un dron, solo que en lugar de volar por encima de nuestras cabezas, se mueve bajo el agua. ¿Para qué quiere Estados Unidos 200 vehículos que nadie va a tripular? La respuesta está en una de las mayores dificultades de operar en el océano: saber qué ocurre debajo de la superficie es complicado, caro y, en ocasiones, peligroso.
Un vehículo como el Dive-LD puede utilizarse para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, mapeo del fondo marino, detección de minas y otras tareas submarinas .
La Marina estadounidense también contempla los vehículos autónomos como una forma de ampliar el alcance de sus sensores y capacidades sin tener que poner una tripulación en cada misión.
Eso cambia la lógica de la vigilancia submarina.
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