El ritmo de Sheinbaum tiene techo...
¿Les platico? ¡Arre! Llegó a la presidencia con su equipo armado, pero durmiente e infiltrado.
Con clientes, pero no enteramente suyos.
Dotada de años de oficio, pero tutelada.
En el Palacio Nacional, lo estratégico para el País NO pasa por sus manos.
México votó por alguien que dirija al gobierno, pero ella solamente opera.
El que manda la estrategia es otro, a quien le sobran dos cosas: Tiempo y dinero, que en política se traducen en PODER.
Por eso, México marcha al ritmo de un solo hombre, que no cree en nadie, solo en él; ni siquiera en los de su sangre y linaje.
Que es de poca luz, pero sabe por dónde anda y marca impunemente el ritmo de este País, desde diciembre de 2018.
La presidente Sheinbaum necesita empezar a dirigir.
Quienes la eligieron en las urnas no lo hicieron para verla operar los mandatos y designios del otro, que comete la peor de las injerencias: la interna.
Que viola arteramente desde su Trono de los Pavorreales, la manida soberanía que tanto defiende el gobierno con dedicatoria al exterior, pero que padece desde el interior.
Sheinbaum requiere ayuda, pero no la pide y cuando lo hace, la enferman.
México vive la peor de las dictaduras: La imperfecta.
La que fue llamada “perfecta” por Mario Vargas Llosa en agosto de 1990, murió con el PRI después de 70 años.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).