Cómo eliminar el olor a humedad de los libros viejos con ingredientes naturales
La eliminación del olor a humedad en libros viejos puede lograrse, en muchos casos, mediante la aplicación de ingredientes naturales , siguiendo recomendaciones de instituciones líderes en conservación como el Northeast Document Conservation Center , la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos , el Canadian Conservation Institute y los National Archives del Reino Unido .
Estas entidades han demostrado que el control ambiental y el uso de adsorbentes como el bicarbonato de sodio , el carbón activado y las zeolitas resultan eficaces para reducir estos olores, siempre que el procedimiento sea cuidadoso y se priorice la protección de los materiales y de la salud.
Técnicas caseras para desodorizar libros en ambiente controlado Una opción práctica para tratar el olor a humedad en libros viejos, recomendada por el Northeast Document Conservation Center , es emplear un sistema de doble recipiente.
En el fondo del recipiente mayor se coloca bicarbonato de sodio , carbón vegetal sin aditivos o zeolitas , mientras que el libro se sitúa en un segundo recipiente más pequeño o sobre una parrilla, evitando el contacto directo con el adsorbente.
El proceso puede prolongarse durante varios días.
Se aconseja revisar periódicamente el estado del libro y comprobar la reducción del olor.
La eficacia depende de la paciencia y del respeto por los tiempos de adsorción, ya que el intercambio de vapores es gradual.
En ejemplares de uso cotidiano, el propio centro admite la posibilidad de aplicar bicarbonato de manera directa entre las páginas, siempre retirándolo cuidadosamente al finalizar el tratamiento.
Sin embargo, para libros valiosos o antiguos, el NEDCC advierte que no se recomiendan intervenciones domésticas y sugiere consultar a profesionales especializados.
Ventilación y control ambiental La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos advierte que el olor a humedad no se elimina de manera instantánea y que la clave está en el ambiente.
Sus publicaciones recomiendan almacenar los libros en lugares bien ventilados, con una humedad relativa entre el treinta y cinco y el cincuenta y cinco por ciento, y exponerlos a corrientes de aire fresco durante semanas si es necesario.
Para acelerar el proceso, sugiere el uso de cámaras cerradas con carbón activado o bicarbonato de sodio , siempre cuidando que el adsorbente no toque el libro.
En su guía para emergencias, la Biblioteca del Congreso también menciona la posibilidad de exponer brevemente los libros al sol para reducir olores, aunque advierte que la luz directa puede dañar el papel y las tintas.
Por ello, esta técnica debe aplicarse solo en libros resistentes y bajo vigilancia.
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