El mito de colocar las mejores llantas adelante es peligroso y la razón te hará cambiar la forma en que cuidas tu auto
Hay un consejo sobre llantas que parece ir contra el sentido común: si solo vas a cambiar dos, las nuevas no deberían ir adelante.
Para muchos conductores, la lógica es otra.
Las ruedas delanteras llevan la dirección y, en la mayoría de los autos , también reciben la fuerza del motor .
Parece razonable darles el mejor par.
El problema aparece cuando el pavimento está mojado y el eje trasero tiene menos agarre.
La razón está en la forma en que un automóvil responde cuando una llanta pierde adherencia.
Las ruedas delanteras marcan la dirección y las traseras siguen esa trayectoria.
Si el eje trasero conserva menos capacidad de agarre que el delantero, puede perder contacto efectivo con el pavimento antes.
La parte posterior del vehículo puede desplazarse hacia un costado y provocar sobreviraje .
Para un conductor promedio, recuperar el control en esa situación resulta mucho más difícil que corregir una pérdida de adherencia en el eje delantero.
La recomendación no depende de que el auto tenga tracción delantera, trasera o integral.
Una llanta nueva parte con una ventaja muy concreta: la profundidad de su dibujo.
Ese dibujo permite evacuar agua y conservar mayor capacidad de agarre en una superficie con poca adherencia.
Si las dos llantas nuevas quedan atrás, el eje que sigue la trayectoria del automóvil tiene mayor margen antes de perder estabilidad.
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