Un estudio científico reveló el impacto del yogur griego en la microbiota intestinal y su relación con la grasa visceral
El yogur griego se consolidó como uno de los alimentos más presentes en las dietas cotidianas, impulsado por su perfil nutricional y su versatilidad .
Su elaboración, que incluye el filtrado de parte del suero, le otorga una textura más espesa y una composición distinta a la de la versión tradicional.
Más allá de esas características, distintas investigaciones analizaron sus posibles efectos positivos sobre la salud .
El interés científico se concentró, entre otros aspectos, en su vínculo con la microbiota intestinal , el conjunto de microorganismos que habita el aparato digestivo, y con indicadores asociados a la salud metabólica .
Un estudio publicado en BMC Microbiology encontró una asociación entre el consumo de yogur, cambios en la composición del microbioma intestinal y diferencias en la grasa visceral.
Los resultados no permiten establecer una relación de causa y efecto, pero aportan datos a una discusión que requiere distinguir entre los beneficios evaluados por la ciencia y las afirmaciones que aún necesitan mayor respaldo.
Qué reveló el estudio sobre el impacto del yogur griego La investigación publicada en BMC Microbiology analizó la relación entre el consumo de yogur y la microbiota intestinal en más de 4.000 participantes.
Dentro de ese grupo, los investigadores examinaron datos microbiológicos de más de 1.000 gemelos británicos, en su mayoría mujeres, junto con información sobre su alimentación, composición corporal y marcadores metabólicos.
Según el estudio, las personas que consumían el lácteo presentaban una menor cantidad de grasa visceral , que se acumula alrededor de los órganos del abdomen, y un patrón alimentario de mayor calidad.
Tras ajustar los resultados por edad, sexo, índice de masa corporal y características de la dieta, la asociación con una menor masa de grasa visceral se mantuvo.
El análisis también encontró una mayor cantidad de Streptococcus thermophilus y Bifidobacterium animalis subsp. lactis , dos bacterias que se utilizan en la elaboración de algunos yogures.
Su presencia en el intestino parece ser temporal: pueden detectarse después de consumir el alimento, aunque no implica que permanezcan allí de forma estable.
Los investigadores también vincularon a Bifidobacterium animalis subsp. lactis con 13 sustancias presentes en las heces, llamadas metabolitos.
Una de ellas fue el ácido 3-hidroxioctanoico, que otros trabajos asociaron con procesos relacionados con el control de la inflamación intestinal.
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