La nueva era del “superpeso”: ¿cuánto durará?
El viernes pasado, el dólar perforó la barrera de los 17 pesos y llegó a cotizar por algunas horas en 16.97, su nivel más bajo desde junio de 2024 .
Más allá de la coyuntura, el dato invita a mirar hacia atrás: la relación del peso con el dólar es fundamental para la biografía económica de México.
Vale la pena contarla para entender qué puede venir en el futuro.
Entre abril de 1954 y agosto de 1976 , el tipo de cambio fue de 12.50 pesos por dólar.
Veintidós años de paridad fija, sostenida por el desarrollo estabilizador: crecimiento promedio superior al 6 por ciento anual con inflaciones de un dígito.
El mundo era otro también.
La estabilidad cambiaria se volvió un símbolo casi sagrado del régimen.
Pero el modelo se agotó y el gobierno de Luis Echeverría lo remató: expansión del gasto, déficit creciente y deuda externa que se cuadruplicó.
El 31 de agosto de 1976 , en las postrimerías del sexenio, se abandonó la “paridad sagrada”.
El dólar pasó de 12.50 a cerca de 20 pesos: una depreciación superior a 50 por ciento, la primera devaluación en una generación y el fin de una época.
Toda una generación de mexicanos aprendió entonces, de golpe, lo que significaba la palabra “devaluación”.
José López Portillo pareció escapar del ajuste gracias al auge petrolero.
Pero el país se endeudó contra ingresos futuros y, cuando el precio del crudo cayó y las tasas de interés en Estados Unidos se dispararon, la burbuja reventó.
En febrero de 1982 , días después de que el presidente prometiera defender el peso “como un perro”, Banco de México se retiró del mercado y la cotización saltó de alrededor de 26 a más de 45 pesos.
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