La IA está llegando a las aulas y hogares: cómo pueden los padres proteger el aprendizaje de sus hijos
La inteligencia artificial está llegando a la vida de los niños a edades cada vez más tempranas, incluso antes de que sus padres estén preparados para hablar con ellos sobre esta tecnología.
Una pediatra de atención primaria de la Universidad de Columbia advierte que el principal desafío no consiste únicamente en cuánto tiempo pasan los menores frente a una pantalla, sino en cómo pueden llegar a depender de la IA para aprender , resolver problemas o incluso relacionarse con otras personas.
La experiencia de la doctora Edith Bracho-Sánchez, pediatra y presentadora del podcast Healthy Children de la Academia Estadounidense de Pediatría, organización que agrupa a especialistas en salud infantil de Estados Unidos, comenzó en su propia casa.
Su hijo de cuatro años utilizó ChatGPT para comprobar un dato de un libro infantil sobre insectos y luego recurrió a la IA para resolver una duda durante una conversación familiar.
El episodio llevó a la especialista a plantear una pregunta que considera cada vez más importante: no se trata de decidir si los niños tendrán contacto con la IA, sino de enseñarles cómo utilizarla de acuerdo con su edad y desarrollo.
La IA no funciona como una pantalla tradicional Para los padres, controlar el tiempo que sus hijos pasan frente a una pantalla suele estar relacionado con riesgos conocidos, como el exceso de exposición o el acceso a contenidos inadecuados.
La inteligencia artificial introduce una diferencia importante: interactúa directamente con el niño.
Un chatbot puede recordar preguntas anteriores, responder de inmediato y adaptar sus respuestas a cada usuario.
Esa capacidad puede hacer que la experiencia resulte mucho más parecida a una conversación humana que la interacción con un programa de televisión, un videojuego o una aplicación convencional.
Según Bracho-Sánchez, el riesgo aparece cuando los menores comienzan a delegar en la IA actividades que deberían ayudarles a desarrollar habilidades propias.
Si una herramienta proporciona de inmediato la respuesta a una pregunta o resuelve una tarea, el niño puede tener menos oportunidades para equivocarse, probar alternativas y llegar por sí mismo a una conclusión.
La edad cambia la forma de entender la inteligencia artificial Los riesgos tampoco son iguales para todos los menores.
Un niño pequeño todavía está desarrollando la capacidad para evaluar si una fuente es confiable o reconocer que una respuesta aparentemente segura puede ser incorrecta .
Por esa razón, un niño de seis años puede aceptar como verdadera una afirmación generada por una IA simplemente porque está expresada con seguridad.
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