Tras el 3 de noviembre: ¿Trump desatado o ‘pato cojo’?
Dentro de 12 días Estados Unidos renovará los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 asientos del Senado y 36 gubernaturas.
Los republicanos intentan mantener sus estrechas mayorías de 218 contra 212 en la Cámara y de 53 contra 47 en el Senado.
A los demócratas les basta ganar tres escaños netos en la primera y cuatro en el segundo.
Las previsiones apuntan en una sola dirección.
Las encuestas sobre la elección genérica promedian una ventaja demócrata cercana a 9 puntos y el modelo de la firma Decision Desk HQ da a la oposición 77 por ciento de probabilidad de ganar la Cámara y 55 de ganar el Senado.
Los mercados de predicción son más contundentes.
Kalshi cotiza esas probabilidades en 91 y 65 por ciento, y Polymarket en 92 y 66.
La barrida demócrata de ambas cámaras se cotizaba esta semana por encima de 60 por ciento.
El resultado refleja en parte la caída en la aprobación de Trump, que ronda entre 35 y 37 por ciento, mientras la inflación repuntó a 3.7 por ciento anual en septiembre, desde 3.4 en los dos meses previos.
Ian Bremmer, fundador de Eurasia Group, añade a ese cuadro la guerra con Irán, próxima a cumplir nueve meses sin salida a la vista, atribuida por entero a Trump y causante de la inflación energética.
Salvo sorpresa mayor, el 4 de noviembre Estados Unidos amanecerá con un Congreso total o parcialmente demócrata.
La expectativa convencional dice que, perdido el Congreso, Trump acentuará el gobierno por decreto, por órdenes ejecutivas.
No es una hipótesis aventurada, pues en sus primeros dos años ya gobernó así, con 291 órdenes ejecutivas hasta ahora.
Bremmer plantea en su nota más reciente una tesis distinta y, por contraintuitiva, interesante.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.