A los mexicanos nos gusta el billete
México vive una paradoja financiera: nunca había habido tantas personas con una cuenta y, al mismo tiempo, nunca había circulado tanto efectivo.
La más reciente Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), levantada por el INEGI y la CNBV, muestra el mayor avance de la bancarización en una década.
Tras años de estancamiento —68.4 por ciento de la población entre 18 y 70 años tenía algún producto financiero formal en 2015 y 67.8 por ciento en 2021—, la proporción saltó a 76.5 por ciento en 2024.
La tenencia de cuentas de ahorro pasó de 49.1 a 63 por ciento en solo tres años.
Pero tener una cuenta no significa necesariamente usarla.
El efectivo sigue siendo el medio de pago habitual para 85.2 por ciento de la población en compras de 500 pesos o menos y para 73.5 por ciento en operaciones mayores.
En tres años su utilización apenas cedió unos cinco puntos.
Los mexicanos abrieron cuentas, pero no soltaron los billetes.
Para millones, la cuenta funciona más como estación de paso que como instrumento financiero.
Allí llega la nómina o el apoyo de un programa social y una parte importante se retira.
El cajero automático sigue siendo, de hecho, el canal financiero más utilizado: 79.2 por ciento de la población lo usó durante el último año.
Las filas frente a los cajeros en las quincenas son la expresión cotidiana de ese fenómeno.
También importa cómo llegaron los mexicanos al sistema financiero.
De acuerdo con la ENIF, 46.5 por ciento de las primeras cuentas fueron de nómina y 12 por ciento se abrieron para recibir apoyos gubernamentales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.