NosotrAs: Las mujeres que aprendimos a cuidar
Hay lugares a los que llegamos sin haber estado nunca; a mí me pasa con Lesbos.
Quizá por Safo, tal vez por todas esas mujeres que, siglos antes de nosotras, encontraron maneras de nombrar el deseo, la belleza y el amor entre mujeres cuando todavía no existían las palabras que hoy utilizamos para explicarnos.
Soy pansexual, pero mi relación con las mujeres no termina en el deseo.
Hay en mí una necesidad de cuidar a las mujeres de mi vida.
Soy la que pregunta si ya llegaron, la que acompaña, la que resuelve, la que intenta ser fuerte cuando algo duele.
Durante mucho tiempo pensé que esa forma de querer tenía algo de masculino.
Quizá porque nos enseñaron que proteger, proveer y sostener eran formas masculinas de amar.
Pero he comprendido que el cuidado no tiene género.
Quizá eso que llamamos “energía masculina” sea, algunas veces, simplemente una mujer que aprendió a ser fuerte para que las suyas estuvieran bien y fueran felices.
Y ahí vuelvo a Safo.
A la mujer que escribió desde el deseo y convirtió a otras mujeres en poesía.
A esa idea suya de que lo más bello puede ser aquello que amamos.
Porque quizá amar a una mujer también sea eso: encontrar belleza en sus manos, en su risa, en su manera de decir nuestro nombre; pero también preguntarle si llegó bien, acompañarla y sostenerla cuando lo necesita.
Estoy aprendiendo algo más difícil: cuidar no significa ser invencible.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).