Presión hospitalaria y falta de información han normalizado cesáreas en México pese a riesgos
En México, la cesárea ha dejado de ser un recurso de emergencia para convertirse en la norma: los hospitales, la presión administrativa y la ausencia de consentimiento claro empujan a miles de mujeres a una cirugía que, lejos de ser inofensiva, suma riesgos y consecuencias, de acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En 2023, el 55 % de los nacimientos se resolvió por esta vía, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) , superando por mucho los estándares internacionales.
La UNAM denuncia que la tendencia no responde a criterios médicos, sino a inercias institucionales y sociales.
El salto en la tasa de cesáreas es tan contundente como sostenido: en 2010 se registraba 45 % y trece años después alcanza 55 %, conforme al estudio “The impact of excessive caesarean deliveries on gestational age at birth in Mexico: National-level trends, 2010–2023”, elaborado por el INSP .
Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) marca como ideal un rango entre 10 y 15%, la realidad mexicana multiplica esa cifra y normaliza una intervención que debería ser excepcional.
Consentimiento ausente y presión institucional Lucía Illescas, coordinadora adjunta del Programa Único de Especializaciones en Enfermería de la FENO de la UNAM , advirtió que “este procedimiento quirúrgico salva vidas en situaciones de emergencia, pero se ha generalizado y normalizado tanto que la sociedad piensa que no implica riesgos, cuando sí los hay”.
A esto se suma, que el testimonio de mujeres presionadas para aceptar la cirugía sin información completa ni consentimiento expreso revela un fenómeno de violencia obstétrica.
La profesora Zarela Lizbeth Chinolla Arellano , de la Facultad de Medicina , identifica factores económicos y administrativos.
En hospitales privados, los seguros de gastos médicos suelen ofrecer montos bajos para partos y no cubren emergencias, por lo que la cesárea se vuelve la opción preferida.
En el sector público, el temor a complicaciones legales y la rutina hospitalaria derivan en que, ante cualquier señal mínima de riesgo o un simple cambio de turno, se opte por la cirugía antes que esperar el curso natural del parto.
La sobrecarga en las instituciones impide que cada mujer tenga acompañamiento profesional durante el trabajo de parto.
Esta ausencia genera ansiedad y precipita decisiones quirúrgicas prematuras.
“Esto puede hacer que se les intervenga antes de tiempo y que el neonato no logre la madurez suficiente para adaptarse a la vida extrauterina”, agrega Illescas .
Cirugía sin justificación médica: riesgos y daños Las guías clínicas coinciden: practicar una cesárea sin indicación médica amenaza la vida de madre e hijo.
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