Erick Portillo, el subcampeón mundial de salto de altura que durmió bajo las gradas de un estadio en Querétaro
Erick Portillo puede mirar desde lo más alto, con una histórica medalla de plata que lo consagró como subcampeón mundial de salto de altura.
Sin embargo, el brinco del Chapulín estuvo lejos de ser sencillo.
En su adolescencia, mientras perseguía sus sueños en el atletismo, vivió una situación económica compleja que lo dejó sin casa durante dos meses.
“No tenía dinero para rentar.
Ni para nada.
Mi solución para tener dónde dormir —porque en donde vivía se venció el contrato y no tenía para pagar— fue irme a abajo de las gradas del estadio donde entrenaba en Querétaro”, compartió en entrevista para EL UNIVERSAL Deportes.
Después de dejar atrás su niñez en tierras chihuahuenses, Erick se marchó a los 16 años con una creciente ambición: aquella que, en la adolescencia, te hace sentir capaz de todo.
Vivió un tiempo en Estados Unidos, pero decidió regresar a México, donde finalmente contactó a un entrenador de Querétaro.
Retornar a Chihuahua era una posibilidad, más aún porque siempre sintió el apoyo de sus padres, pero Erick decidió quedarse en Querétaro para continuar entrenando.
“Decidí quedarme en Querétaro para buscar la manera de seguir entrenando y salir adelante.
Era una bodega donde se guardaba el material.
Había colchonetas.
Era un techo, al menos.
Busqué la manera y ahí estuve viviendo más o menos dos meses; comiendo donitas y leche”, recordó Portillo.
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