El contagio francés
En tan sólo nueve días, la disidencia del sindicato del Seguro Social dobló al gobierno.
Movilizaciones y bloqueos fueron inicialmente minimizados por la presidenta Claudia Sheinbaum, que sugirió que habían sido magnificadas por los medios de comunicación.
Varios de los radicales en Palacio Nacional, encabezados por Jesús Ramírez Cuevas, jefe de la maquinaria propagandística del régimen y coordinador de asesores de Sheinbaum, propusieron que mantuviera la narrativa de que se trataba de un movimiento manipulado por la extrema derecha para afectar “al movimiento”.
La narrativa, dijo Ramírez Cuevas, hay que mantenerla.
Definitivamente, como escribí hace casi 12 años sobre el gobierno de Enrique Peña Nieto –popularizado por el semanario The Economist –, todavía hoy, no entienden que no entienden.
Zoé Robledo, director del Seguro Social, no esperó las movilizaciones de los trabajadores del instituto previstas para ayer.
A media mañana anunció un incremento de 8% al salario –4% al salario tabular y 4% en prestaciones–, superior no sólo en 1.2% a lo que había ofrecido originalmente, lo que detonó las protestas, sino 1.5% arriba de lo que 24 horas antes estaba dispuesto a ofrecer.
El miedo doblegó al gobierno.
Haber reculado no fue malo en lo general, pero no resuelve el problema de fondo: la creciente agitación social en el país, sin herramientas para atajarla.
De enero a septiembre de este año se registraron tres mil 108 bloqueos, plantones, marchas y manifestaciones en la Ciudad de México, de acuerdo con la agenda de movilizaciones de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, revelada recientemente por N+.
No es el momento de mayor efervescencia en las calles de la capital, que tuvo picos superiores en 2010 (seis mil 294) y 2013 (siete mil 910), eminentemente políticos, alimentadas por el rencor del expresidente Andrés Manuel López Obrador contra Felipe Calderón, y por su espíritu desestabilizador contra del gobierno de Peña Nieto, por sus reformas estructurales.
Esta comparación no es consuelo para Sheinbaum.
Aquellas movilizaciones fueron parte de una estrategia exitosa de largo aliento para debilitar a los gobiernos del PAN y el PRI, y sembrar las semillas que le permitieron a López Obrador ganar la Presidencia.
Las movilizaciones en estos primeros nueve meses son diversas, no electorales, y aumentaron 25% con respecto al año pasado, de dos mil 489 a tres mil 108, con un promedio este año de 11.6 por día.
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