¿El Tesoro de Trump está entrando en pánico?
CAMBRIDGE- ¿Estamos asistiendo a los primeros indicios de pánico en el Tesoro del presidente de Estados Unidos, Donald Trump? Estados Unidos es, por lejos, el mayor deudor del mundo, y el aumento constante de las tasas de interés a largo plazo a nivel global, que, como vengo sosteniendo desde hace tiempo , era inevitable, está empezando a causar serios problemas.
Hasta ahora, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, les ha restado importancia a los temores sobre la deuda estadounidense, que recientemente superó los 40 billones de dólares ,, calificándolos de “nada del otro mundo”.
En su opinión, el crecimiento será tan espectacular que Estados Unidos podrá cumplir fácilmente con sus obligaciones de pago de intereses sin necesidad de subir impuestos ni recortar el gasto significativamente, mientras que el resto del mundo seguirá inyectándole dinero con total agrado.
Pero si Bessent realmente cree eso, ¿por qué está intentando presionar al mercado de bonos manipulando la estructura de vencimientos de la deuda pública? La primera medida obvia, y la que esperan los mercados, es abordar el problema subyacente frenando el enorme déficit federal de Estados Unidos, que actualmente se sitúa en torno al 6% del PIB .
Bessent les ha asegurado a los mercados, en repetidas oportunidades, que el endeudamiento voraz de la administración Trump es temporal, y que el crecimiento impulsado por la IA generará una abundancia de ingresos fiscales que pronto reducirán el déficit a un 3% del PIB, una cifra algo más manejable.
Eso podría suceder, pero existen muchas razones para pensar que una consolidación presupuestaria sin sufrimiento es una ilusión, entre otras cosas porque es probable que los beneficios de la IA resulten mucho más difíciles de gravar que los ingresos laborales.
A corto plazo, los costos de sustentar a una población que envejece, solventar lo que parece ser un aumento inevitable del gasto militar y ceder a la intensa presión populista para que se incremente el gasto público probablemente aumentarán al menos con la misma celeridad que los ingresos.
Para colmo de males, la prima de los bonos a largo plazo del Tesoro de Estados Unidos, una parte importante del “privilegio exorbitante” del dólar como moneda de reserva global, esencialmente se ha evaporado.
La deuda estadounidense ya no se negocia como un activo seguro especial en comparación con la de otras economías avanzadas.
El valor del dominio del dólar, por ende, se está desvaneciendo, incluso en las mejores circunstancias.
Y si las presiones presupuestarias acaban desencadenando una crisis, el resultado podría ser una rápida pérdida de la cuota de mercado global del dólar que, de otro modo, podría tardar décadas en producirse .
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