Los "pozoleros" del narco: la práctica de disolver cadáveres que va de los Arellano Félix al CJNG
Durante más de tres décadas, distintos cárteles mexicanos recurrieron a un mismo método para desaparecer a sus víctimas: disolverlas en ácido o sosa cáustica.
La técnica, conocida como “pozoleo”, nació en Tijuana con el Cártel de los Arellano Félix y se replicó después en organizaciones como Los Zetas , La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) , cuyo campo de exterminio en Rancho Izaguirre, Jalisco , reavivó en 2025 la discusión sobre esta práctica.
El término “pozolero” hace referencia al platillo mexicano del mismo nombre, por la similitud entre el proceso de cocción del guiso y la disolución de restos humanos en tambos con químicos corrosivos.
Quien disuelve cuerpos en ácido o sosa cáustica por encargo de un cártel recibe ese apodo, una práctica documentada en México desde mediados de los años 80 que permitió a distintas organizaciones criminales desaparecer evidencia de miles de homicidios sin dejar rastro identificable.
Los orígenes del “pozoleo” en el Cártel de Tijuana El método se remonta a Efraín Pérez Arciniega , alias “El Efra”, identificado en expedientes judiciales como el creador del “pozoleo” dentro del Cártel Arellano Félix (CAF) .
Fue él quien organizó el primer experimento con sosa cáustica para comprobar su efecto sobre tejido animal, antes de aplicarlo a restos humanos.
Seis meses después de esa primera prueba, según testimonios recabados por autoridades, el cártel decidió experimentar con cuerpos humanos.
El primer cadáver fue disuelto una noche de 1996 en un tambo con 200 litros de agua, según consta en declaraciones ministeriales.
El procedimiento se perfeccionó con el tiempo: se llenaba a la mitad un tambo de 200 litros con agua, se agregaban dos costales de sosa cáustica, se colocaba al fuego y, al hervir, se introducían los restos humanos durante horas.
Al final solo quedaban dientes y uñas flotando en un líquido espeso.
Pérez Arciniega entrenó a varios operadores del CAF en esta técnica, entre ellos a quienes se convertirían en los pozoleros más conocidos de la organización.
Actualmente cumple una condena de 25 años en Estados Unidos y, según el Buró de Prisiones estadounidense, saldrá en libertad hasta el 20 de abril de 2030.
Santiago Meza López, “El Pozolero”, el caso más emblemático El operador más conocido del método fue Santiago Meza López , un albañil que trabajaba cuidando caballos para el CAF cuando fue reclutado para disolver cuerpos.
Meza relató ante la Fiscalía que Pérez Arciniega lo llamó para presenciar el experimento inicial con una pierna de res.
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