El mexicano que enseñó al mundo a comer chiles en lata: el legado de Vicente López Rodea
Vicente López Rodea, presidente del Consejo de Administración de Grupo La Costeña y miembro de la segunda generación de la familia que construyó la empresa, murió el 16 de septiembre de 2026 .
Su fallecimiento cerró una trayectoria empresarial vinculada a una marca que convirtió un producto cotidiano de la cocina mexicana —los chiles en vinagre— en una de las principales historias de la industria nacional de alimentos en conserva.
La historia, sin embargo, comenzó mucho antes de que López Rodea asumiera responsabilidades dentro del negocio familiar.
En 1923 , su padre, Vicente López Resines , adquirió una tienda de abarrotes llamada La Costeña en la Ciudad de México.
El establecimiento pronto ganó popularidad por sus chiles serranos y largos en vinagre .
López Resines los preparaba para acompañar las tortas que vendía en el negocio, pero la demanda hizo que los clientes comenzaran a pedirlos también por separado.
Así nació la idea que terminaría dando origen a la compañía.
De la trastienda a las primeras latas Antes de convertirse en empresario de conservas, López Resines había trabajado en Estados Unidos para compañías relacionadas con el envasado de salsa de tomate.
Esa experiencia le permitió trasladar conocimientos de conservación y empaquetado a su pequeño negocio en México.
Los primeros chiles se preparaban prácticamente de manera artesanal.
Con el crecimiento de la demanda, comenzaron a venderse en recipientes de mayor tamaño y posteriormente en latas .
El fundador llegó incluso a fabricar y cerrar sus propias latas , antes de que la empresa pudiera incorporar procesos industriales.
La expansión llevó a la familia a abandonar las dimensiones de la pequeña tienda.
En 1937 , La Costeña abrió su primera fábrica en la Ciudad de México.
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