Desconfianza: De instituciones y ciudadanos
Decía Platón en “La República” que la justicia no puede entenderse solamente como una abstracción: necesita hombres justos.
Algo parecido podríamos afirmar de la corrupción .
Cuando sentenciamos que México es un país corrupto, quizá habría que formular la pregunta de otra manera: ¿qué hemos hecho los mexicanos para que esa práctica se haya convertido en algo tan extendido y, peor aún, tan tolerado? No es un asunto menor.
El Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional , publicado en 2026, coloca al país en el lugar 141 de 182 naciones evaluadas.
Un dato que debería incomodarnos.
Y mucho.
Pero aquí aparece una interrogante todavía más importante: ¿qué papel están jugando nuestras estructuras públicas en todo esto? John Rawls sostenía que, cuando una sociedad es injusta, buena parte de la explicación está en sus instituciones.
La pregunta, entonces, deja de ser solamente si existen mexicanos corruptos.
La verdadera cuestión es otra: ¿qué tienen estos entes que permiten, toleran o incluso reproducen esas conductas? ¿Para qué queremos un aparato público?
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).