Cooper Pratt es el ‘niño de oro’ de Milwaukee y hace historia en la Serie Mundial
Cooper Pratt necesitó apenas dos partidos para escribir su nombre en los libros de récords de las Grandes Ligas. El campocorto de 22 años se convirtió en una de las grandes figuras de la Serie Mundial de 2026 al establecer una nueva marca para novatos con seis apariciones consecutivas al plato conectando de hit, además de firmar una producción ofensiva que quedó grabada en la historia de los Milwaukee Brewers.
Su explosión ofensiva llegó en el momento decisivo de la campaña. Los Brewers derrotaron 4-1 a los Tampa Bay Rays para conquistar el primer campeonato de su historia y levantar el Trofeo del Comisionado. En ese triunfo, Pratt dejó claro que su juventud no era un obstáculo para responder bajo la máxima presión del beisbol.
La hazaña comenzó en el Juego 4, cuando Pratt conectó cuatro imparables en cinco turnos. Su producción incluyó un doblete productor en la cuarta entrada, sencillos en la sexta y la novena, y un cuadrangular en el duodécimo episodio.
Aunque Milwaukee perdió aquel encuentro después de 12 entradas, el joven campocorto mantuvo el ritmo ofensivo en el siguiente compromiso. En el Juego 5 conectó sencillos en sus dos primeras apariciones al plato y prolongó una racha que ya comenzaba a llamar la atención.
El sexto imparable llegó en la quinta entrada, cuando conectó un sencillo ante Kevin Kelly. Con ese batazo, Pratt superó la marca de cinco apariciones consecutivas con hit que Brian Doyle había establecido con los New York Yankees en 1978, convirtiéndose en el novato con la racha más larga de este tipo en una Serie Mundial.
La dimensión del registro también se entiende al compararlo con las actuaciones de otras figuras. Según los datos citados en la información original, David Ortiz había conectado seis hits consecutivos en apariciones al plato durante la Serie Mundial de 2013, mientras que el récord absoluto de esta estadística pertenece a Billy Hatcher, quien enlazó siete imparables consecutivos en el Clásico de Otoño de 1990.
La racha de imparables fue apenas una parte de la actuación de Pratt. El novato terminó la Serie Mundial con siete carreras impulsadas, cifra con la que igualó el récord histórico para un jugador de primer año, establecido por Gil McDougald con los New York Yankees en 1951.
Además, el campocorto superó la marca de seis remolcadas que habían conseguido Andruw Jones en 1996 y los históricos Robin Yount y Cecil Cooper con Milwaukee en 1982. De esta manera, Pratt estableció un nuevo récord de carreras impulsadas para un jugador de los Brewers en una Serie Mundial.
Su séptima remolcada llegó después de completar la racha de seis hits consecutivos. En el sexto inning del Juego 5, conectó un elevado de sacrificio que permitió a William Contreras anotar y amplió la ventaja de Milwaukee a 4-0.
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