Elogios de media luna
Omar García Harfuch regresará de Buenos Aires, donde asistió a una cumbre sobre las drogas convocada por la DEA, con una estrella en la frente y una diana en la espalda.
Al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana le fue bien, pero el aterrizaje en México no le será tan favorable luego del elogio superlativo que recibió del jefe de la DEA, Terry Cole, por su compromiso en el combate al crimen organizado.
La presidenta Claudia Sheinbaum, que tiene en García Harfuch a su colaborador más confiable, visibilizó esa díada el miércoles en la mañanera quejándose del “doble discurso” de Cole, de reconocimiento al trabajo del secretario pero sin dejar de vincular a Morena con los cárteles de las drogas.
Fue la segunda vez en menos de 15 días que Cole hizo un reconocimiento público de García Harfuch, al confirmarlo como un funcionario mexicano confiable en la lucha que comparten, subrayando de esa manera las sospechas que tienen con un creciente abanico de políticos de Morena que están siendo investigados en Washington.
Este trato diferenciado con él tendría que ser un buen mensaje para la presidenta, cuyos enlaces con Washington se han debilitado, al tener todavía un puente sólido de comunicación con el gobierno de Donald Trump, pero no tiene ese efecto natural.
No lo puede ser del todo porque expone la contradicción en Palacio: si García Harfuch está haciendo bien su trabajo y no hay procesos abiertos contra morenos sospechosos de vínculos criminales, ¿a quién le recae la responsabilidad? García Harfuch, el secretario de Estado mejor evaluado en la opinión pública, ha sido fuente de envidias y catalizador de rencores.
Las palabras de Cole debieron haber tenido un efecto adverso en el secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla, que tiene una guerra sorda en el gabinete contra su colega, a quien no deja de intrigar.
También en el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, que de acuerdo con funcionarios mexicanos, ha ido perdiendo acceso en Estados Unidos, y que durante más de siete años se sintió el dueño de las llaves que abren Washington.
Al mismo tiempo, García Harfuch enfrenta una oposición que no puede controlar la presidenta, la del ala radical de la ‘4T’, que ha tenido una oposición activa y abierta desde que se le cruzaron en 2024 para impedir que se quedara con la candidatura a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, que deseaba Sheinbaum como plataforma para la candidatura presidencial para el 2030, como lo fue con ella y con Andrés Manuel López Obrador.
Las palabras de Cole son combustible para sus críticas, expresadas por voceros del ala radical en las últimas semanas, señalando que ha sido muy condescendiente con los estadounidenses.
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