La corona de Morena está en riesgo
Morena ya destapó a diez de sus llamados coordinadores estatales de la defensa de la transformación y la soberanía nacional, eufemismo utilizado para colocar en la pista a quienes previsiblemente competirán por las gubernaturas en 2027.
Hasta ahora aparecen Nora Ruvalcaba en Aguascalientes; Pablo Gutiérrez Lazarus en Campeche; Rosa María Bayardo en Colima; Beatriz Mojica en Guerrero; Carlos Torres Piña en Michoacán; Santiago Nieto en Querétaro; Imelda Castro en Sinaloa; Julieta Ramírez en Baja California; Eugenio “Gino” Segura en Quintana Roo, y Verónica Díaz en Zacatecas.
El problema para Morena no consiste solamente en escoger a quienes puedan ganar una elección.
Su verdadero desafío será impedir que los costos acumulados por sus propios gobiernos estatales terminen trasladándose a sus candidatos.
Después de años de expansión territorial, el partido gobernante llegará a 2027 defendiendo buena parte de su patrimonio político y, por lo mismo, cargando sobre los hombros los resultados, errores, escándalos y pleitos internos de administraciones que antes podían responsabilizar a sus antecesores, pero que ahora difícilmente podrán hacerlo.
Ahí radica el peligro para la corona morenista.
Guerrero será uno de los grandes laboratorios.
Beatriz Mojica fue designada coordinadora después de una disputa interna en la que quedaron otros grupos inconformes, entre ellos sectores relacionados con la alcaldesa de Acapulco, Abelina López.
Además, Mojica tendrá que competir cargando inevitablemente con la evaluación ciudadana del gobierno de Evelyn Salgado y con las divisiones internas de Morena.
Zacatecas presenta otro foco rojo.
La designación de Verónica Díaz provocó inconformidades dentro del propio movimiento y cuestionamientos sobre las encuestas utilizadas para seleccionarla.
El senador con licencia José Narro y sectores del PT han expresado su desacuerdo, mientras que la cercanía política de Díaz con el grupo de los Monreal convirtió un supuesto ejercicio de unidad en un nuevo episodio de confrontación interna.
La dirigencia morenista sostiene que sus procedimientos fueron respetados y que prevalece la unidad, pero las inconformidades existen.
En otras palabras, los Monreal Ávila engañaron nuevamente a la presidenta a darle la vuelta a la figura de nepotismo, ya que Verónica Díaz estuvo casada con Luis Enrique Monreal Ávila, hermano del gobernador, del diputado federal, del senador y todos aquellos que llevan esos apellidos, además de tener relaciones políticas estrechas muy cercanas con ese grupo político.
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