Meredith Monk, enorme como su voz, se presentó en la sala Nezahualcóyotl
Meredith Monk caminó despacio, tanteando la duela con pasos cortos, rumbo al centro del escenario de la sala Nezahualcóyotl.
Menuda, algo encorvada, a sus 83 años parece frágil.
Bajo la luz que cae vertical, la ropa satinada en rojo encendido acentúa su delicadeza y la aparente soledad del espacio vacío.
Parece un pajarito hermoso.
Pero basta escucharla para que la percepción se transforme en una revelación: esa mujer adquiere la dimensión de una heroína cuyo lenguaje es la voz humana, capaz de trascender los idiomas y las palabras.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.jornada.com.mx — el contenido pertenece a La Jornada (Cultura).