Guerra comunicacional
Por petición popular, los viernes esta columna se dedica a temas que no son ni de coyuntura ni necesariamente nacionales, sino parte de un esfuerzo por entender mejor la época en que vivimos.
Como parte de ello, hemos comentado cómo las transformaciones en las tecnologías de comunicación alteran la vida en sociedad.
Así ocurrió con la aparición del lenguaje y su posterior expansión, lo mismo con la escritura, y en los últimos siglos con la imprenta, los periódicos, los medios masivos y las redes, en las últimas dos décadas.
Este último momento está en proceso, y por eso merece más atención.
Las redes sociales que ahora se usan nacieron en 2006 y se potenciaron con el teléfono inteligente, en 2007.
La Gran Recesión, iniciada en 2008, pero con mucho mayor impacto en 2009, desató el ajuste.
A partir de ese momento y de forma muy acelerada, desapareció el esquema sobre el que habíamos vivido por un siglo, bajo los medios masivos.
En ellos, una persona, o unas pocas personas, transmitían información a millones (cine, radio, televisión) y, para lograrlo, reducían esa información a unas pocas cosas, sencillas, atractivas, que todos pudieran comprender.
Es el origen de las ideas nacionales: impuestos, empleos, salarios, que antes del siglo XX no tenían mucha importancia y que nuevamente dejan de tenerla a partir de 2009.
Las redes, o internet, si usted prefiere, permiten no sólo una comunicación como la de los medios masivos, que no se centra en la palabra, sino que incluye audios y videos, facilitando un uso emocional de la comunicación, sino que además permiten la interactividad y la focalización.
Con ellas, se pueden discutir temas “de nicho”.
Ya no salarios y empleo, sino miles de asuntos que le interesan a un puñado de personas.
Ya no se necesita hablar de ecología ampliamente, sino que se puede uno concentrar en una especie, en una actividad, en el reciclado de un producto, y lo mismo ocurre con los géneros, las enfermedades, las mascotas… Esta nueva forma de comunicación permite crear islas con muy pocos habitantes, que están interesadas en un asunto muy específico.
Con ello, la solidaridad amplia del siglo XX desaparece.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.