Más vale tarde que Taddei
El refrán original dice “más vale tarde que nunca”, pero vista la conducción del arbitraje del proceso electoral, el dicho se podría parafrasear como se titula esta columna.
Aunque sea tarde, la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, debería considerar apartarse de la posición que ocupa.
Más de una observación crítica se puede formular al desempeño de esa funcionaria al frente del órgano electoral.
Sin embargo, una supera a todas y anula la posibilidad de verla continuar como cabeza del INE y el arbitraje del concurso electoral en puerta: no genera confianza ni certidumbre, como tampoco acredita independencia ni autonomía e, incluso, capacidad.
En tal condición, por el bien de la democracia no sobraría que la consejera presidente ponderara su relevo. ...
Guadalupe Taddei ha recibido cuestionamientos de tirios y troyanos, además de otros actores relacionados con el asunto electoral.
Desde el poder y la oposición ha recibido señalamientos fuertes y serios, pero no sólo de ellos.
También integrantes del propio consejo del instituto, así como especialistas han objetado la conducción del órgano electoral.
Eso no es común ni normal y, por lo mismo, pone en duda la voluntad y la capacidad de la consejera presidenta para llevar debidamente el proceso electoral y generar confianza en la ciudadanía.
La misma presidenta de la República ha instado al instituto a aclarar públicamente por qué el elevado presupuesto solicitado, la modificación del criterio en torno al tratamiento de las “boletas planchadas” que siembra sospecha e, incluso, el cambio de la cromática del instituto.
Aclaraciones no atendidas, al menos hasta el momento de escribir este texto.
Esto sin mencionar la torpe decisión de invitar a la jefa del Ejecutivo a la ceremonia de inicio del proceso electoral que, según la propia Guadalupe Taddei, fue representada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
Son formas, dirán algunos, pero conforme a Jesús Reyes Heroles: a veces, la forma es fondo y no estaría demás que la invitada y la anfitriona tomaran nota de ello o asumieran el efecto y la consecuencia de enviar mensajes de ese modo.
La oposición ni se diga, atribuye a la consejera presidenta haber inclinado la cancha electoral, en vez de emparejarla, además de avalar el relajamiento de los requisitos para ser observador electoral, abriendo así un resquicio para que servidores públicos vinculados a programas sociales puedan anotarse como tales y, eventualmente, influir en el sentido del voto de los electores.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.