Sacó 120 de 120 en la UNAM, pero las dudas sobre su examen la hicieron abandonar el proceso
Obtener todos los aciertos debería ser el momento en que una estudiante deja de preocuparse por su examen de admisión y empieza a pensar en su primer día de universidad; pero para Brisa Nisdany García Santiago ocurrió exactamente lo contrario .
La joven oaxaqueña consiguió el puntaje perfecto para intentar estudiar Medicina en la UNAM después de prepararse durante aproximadamente un año, según Excelsior .
Su resultado llegó en el peor momento posible: el primer examen de admisión en línea de la universidad había terminado rodeado de dudas después de que los puntajes de algunos aspirantes se dispararan y aparecieran indicios de posibles irregularidades.
La UNAM decidió entonces aplicar un examen de control presencial para comprobar que los resultados obtenidos en línea realmente correspondieran con los conocimientos de los aspirantes.
Brisa estaba dispuesta a presentarlo; de hecho, su postura era bastante clara: si había estudiado para conseguir 120 aciertos, podía volver a demostrarlo.
El problema es que no le permitieron hacerlo y unas semanas después, la Universidad terminó cancelando definitivamente su examen. {"videoId":"xayk41y","autoplay":true,"title":"Tap-to-Share para compartir fotos", "tag":"Android", "duration":"17"} Todo empezó con un examen que cambió las reglas Para entender qué ocurrió con la calificación perfecta que terminó en esta situación, hay que regresar al origen del problema: el examen de admisión 2026 de la UNAM , ya que por primera vez, la Universidad realizó su examen de ingreso a licenciatura completamente en línea .
La idea tenía sentido: evitar traslados, facilitar la aplicación a miles de aspirantes y aprovechar una infraestructura digital que ya forma parte de prácticamente todos los procesos educativos, pero cuando aparecieron los resultados comenzaron las preguntas.
Los puntajes de ingreso de varias carreras se dispararon respecto a años anteriores, especialmente en algunas de las licenciaturas más demandadas.
La diferencia fue suficientemente llamativa como para que surgiera una pregunta inevitable: ¿realmente los aspirantes habían mejorado tanto de un año para otro o algo había cambiado en la forma de presentar el examen? No era una sospecha basada únicamente en que alguien hubiera conseguido una calificación alta.
El problema era que el comportamiento general de los resultados había cambiado y eso llevó a la UNAM a revisar lo ocurrido.
Cuando un examen deja de ser confiable, la calificación ya no basta La discusión se volvió todavía más complicada porque el examen en línea no solamente medía conocimientos.
También dependía de que la universidad pudiera garantizar que la persona que aparecía frente a la computadora era quien realmente estaba resolviendo la prueba y que no tenía ayuda externa.
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