La tormenta perfecta en el estrecho de Ormuz: posibles escenarios
La nueva escalada de bombardeos entre Estados Unidos e Irán, hace visible un panorama del cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, con consecuencias fatales para la Inflación, las tasas de Interés, los mercados y la economía mundial.
Los precios internacionales del petróleo por encima de la barrera de los 100 dólares por barril han encendido las alarmas en la economía global.
Para la administración de Donald Trump y la Reserva Federal, este escenario plantea desafíos mayúsculos que amenazan con desestabilizar la inflación y prolongar una política monetaria restrictiva, en una fase de vulnerabilidad.
Lo que inició meses atrás como un intercambio focalizado, se ha convertido en una guerra destructiva.
Tras el colapso de las treguas previas y la reinstauración del bloqueo marítimo de Washington sobre los puertos iraníes en julio, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha empleado tácticas de sabotaje, drones, lanchas rápidas y minas para inhabilitar el tráfico comercial.
La escalada alcanzó su cénit cuando el Comando Central de EU (CENTCOM) destruyó cinco buques petroleros pertenecientes a la red de financiamiento iraní en el Golfo de Omán.
En represalia inmediata, Teherán lanzó una oleada masiva de ataques con misiles balísticos y drones autoguiados dirigidos contra dos buques de guerra de la Marina estadounidense (que lograron evadir los impactos) y contra más de una decena de navíos comerciales y petroleros afiliados a naciones aliadas de Occidente en la periferia de Ormuz.
El tránsito regular de barcos por el estrecho se redujo casi en un 30% en cuestión de semanas, obligando a las embarcaciones comerciales a intentar navegar bajo la protección armada de la Marina estadounidense por rutas alternativas.
El precio promedio de la gasolina sin plomo en EU se ubica ahora por arriba de 4.30 dólares por galón.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que ya se encontraban en una fuerte presión debido al fuerte déficit fiscal han subido por arriba del 5%.
El S&P 500 cayó por cuarto día consecutivo, la racha de pérdidas más larga desde junio.
El mercado se debate actualmente entre dos fuerzas opuestas: a* El choque de oferta energética: Un barril sostenido sobre los tres dígitos se traslada con rapidez a los precios de la gasolina en bomba, los costos de transporte logístico y los insumos de producción industrial.
Esto debilita directamente el poder adquisitivo de los consumidores y reactiva las presiones inflacionarias generalizadas. b* La postura de la Reserva Federal: Si bien la inflación subyacente mostraba ciertos signos de estabilización, el indicador general (CPI Subyacente) corre el riesgo de revertir su tendencia a la baja en las próximas mediciones debido a la escasez del crudo.
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