Dime tu playlist y te diré quién eres
De niña, Joanna Pirod nunca se sintió parte de la clase.
“Como cuando llegas y no te adaptas para nada”, dice, y luego amplía su propio diagnóstico: inadaptada en el mundo en general.
La música fue el único lugar donde nada importaba.
Su padre, administrador y director de empresas farmacéuticas toda su vida —“un locutor frustrado”, sospecha ella—, viajaba mucho, sobre todo a Brasil, y regresaba con discos.
A él le interesaban más la tornamesa Technics y las bocinas; a ella, lo que sonaba.
Podía pasar horas sola en su cuarto, escuchando.
A los ocho años empezó una colección.
Acompañaba a su papá a las tiendas de discos de la Zona Rosa, se quedaba en las islas de escucha con los audífonos que los compradores compartían, y él nunca dijo que no: si escogía cinco o 15, se los compraba todos.
La guiaban las portadas.
Así llegó, en cassette, al primero de The Doors –“¿por qué nunca había escuchado esta banda?”–.
Y así, en el Mixup de Perisur, encontró Ride the Lightning , de Metallica: una silla eléctrica bajo un cielo azul lleno de rayos.
De ahí fue hacia atrás, hasta Led Zeppelin y Black Sabbath.
Pirod descubrió el metal sin que nadie se lo recomendara.
Nunca tuvo referencias; lo hizo por pura intuición.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elfinanciero.com.mx — el contenido pertenece a El Financiero.