Café Montaigne 413: La peste del insomnio
–Jesús, ¿ya viste mis ojos, ya viste mi pálida cara? No te vayas a burlar, ¡eh! Si no, te doy una bofetada, ingrato.
Pero, ¿ya miraste mis ojeras y mi rostro todo jodido? Oye, apenas voy iniciando los estudios y mira cómo ando.
Ahora sé por qué cuesta tanto superarse en la vida.
Esto lo debí haber hecho sin mi hijo, cuando estaba soltera y mis padres me apoyaban.
Bueno, siempre me han apoyado hasta hoy, pero anda, una es muy pendeja.
Según yo, me enamoré del muchacho ese tan guapo, el cual, pues sí, me acompañó una temporada.
Ya no me acosté con él, sólo cooperó con poco dinero para mi embarazo y el muy maldito se alejó... creo yo, gracias a Dios.
Y ni ganas de verlo de nuevo y menos que mi hijo, mi Ángel, lo conozca.
Jesusito amado, tengo insomnio y es la primera vez que pasa en mi vida...
Insomnio : la mordedura del diablo.
La peste del insomnio.
La cruda de Dios altísimo aquí, sobre la tierra.
La güera Jazmín, ahora con harto trabajo: ser camarera, ser madre de familia, ser hija, ser escolapia y, de paso, verme a mí, se está enfrentando con el mundo real y brutal: vivir, existir y pelear la vida en varios escenarios.
Lo sé y pago sin ver: va a salir adelante.
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