NosotrAs: ¿Existe la justicia para las madres?
¿Existe la justicia para las madres? La pregunta surge derivada de una nota periodística publicada por Vanguardia en días anteriores, en la cual una madre denuncia el reto que continúa siendo pedir justicia para su hija y para ella en el juzgado familiar.
Como abogada, antes de ser madre, me era muy fácil invitar a todas las mujeres que asesoraba, en materia familiar o en casos de violencia familiar, a que denunciaran o demandaran a los padres porque es el deber ser.
La ley es muy clara en los derechos de las infancias y no es justo que una madre tenga que cargar con todo el peso de la crianza.
Sin embargo, al convertirme en madre, me di cuenta de que las estaba invitando a cargar con un peso más: el legal.
Peso que no todas pueden sostener.
El peso legal, para una madre, involucra someterse a los tiempos de un juzgado: de 9 de la mañana a 2:30 de la tarde.
Tener que acudir a citatorios, audiencias, recabar las pruebas necesarias cuando los hijos duermen o ponerles una película mientras ella redacta los hechos de violencia que sufrió; juntar todos los recibos o estados de cuenta de lo que los hijos consumen; acudir en la fecha y en la hora impuestas por el Centro de Evaluación Psicosocial para que evalúen a la familia y, a la par, asegurarse de que los hijos no estén siendo revictimizados; pagar abogados y psicólogos (porque el padre alega que ella no se encuentra “emocionalmente estable”, siendo que es la única que ha asumido por completo la crianza de los hijos, a la par de trabajar, sostener la casa, pagar cuentas y no faltar a ninguna cita o comparecencia judicial). ¿Podrías tú con ello? Decidir emprender un camino jurídico lo han descrito algunas madres como un calvario.
Me he encontrado también, a lo largo de la práctica, a muchas madres que prefieren renunciar o, como jurídicamente se le llama, “desistirse”.
Gastar el dinero que invierten en abogados —para obligar al padre a que los vea o pague la pensión mínima— en pagar los gastos del día a día o bien llevarse a sus hijos de vacaciones.
Es válido, pues en muchas situaciones el acceso a la justicia para las madres sigue siendo un lujo.
Ya que, si bien existen instituciones gratuitas que pueden acompañar sus procesos judiciales, derivado de la carga de trabajo que sostienen dichos centros, las madres terminan siendo perjudicadas más que ayudadas en los juicios, pues sus representantes legales no asisten a las audiencias, no aportan las pruebas oportunamente o se les pasan los términos para defenderlas, quedando ellas en estado de indefensión.
Deseo que las madres judicializadas se llenen de resiliencia, abundancia y fuerza.
A las madres que piensan en iniciar un juicio, les deseo: asesoría jurídica especializada en perspectiva de género e infancia.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en vanguardia.com.mx — el contenido pertenece a Vanguardia (Coahuila).